martes, 26 de mayo de 2009

bodhisattva





....y al ver encenderse la primera estrella de la noche exhaló lo que le pareció el último aliento de su antigua vida. El sol se escondía exhausto a su derecha acariciando su afeitada cabeza, y la luna tímidamente se desperezaba entre unas nubes que ya no amenazaban tormenta. La joven despertó a la vacuidad de todas las cosas y reconoció en cada ser o fenómeno la falta de algo consustancial. En esta nueva realidad que percibía todo era vacío, condicionado, relativo, dependiente y supo que ese pensamiento que imaginaba el mundo vacío era a su vez vacío.

Esta percepción no era trivial ni algo fácil. Pero lo que antes requería de un continuo esfuerzo de desarticulación, que era más intelectual que perceptivo, ahora fluía en ella como las infinitas patas del ciempiés que subía por su kesa.

Descruzó sus piernas y dejando atrás el templo tomó el camino que llevaba al pueblo mientras crecía en ella un vínculo asociativo con todos los seres vivientes y un compromiso de actuar a favor de la erradicación todo sufrimiento.

Su antiguo objetivo, el Nirvana,
tomaba ahora la forma de la Compasión.



2 comentarios:

bambú rient dijo...

Preciós!, no cal dir res més...

Siddharta dijo...

Totalment d'acord!!! Experiència inefable, i tanmateix, molt ben descrita verbalment. T'hi trobes. Extraòrdinari. Jo, també, no puc dir res més. Només: Gassho.