viernes, 12 de junio de 2009

pescando con las manos

Te has levantado al amanecer, has caminado un buen trecho hasta la orilla del río.

Una vez descalzo y con los pantalones arremangados hasta las rodillas te has metido en el cauce, dispuesto a atrapar un pez con las manos.

Miras el fondo hasta que lo ves aparecer.

Es justo ese momento entre la acción y la no-acción, cuando todo tú estás con la máxima atención, cuando tu cuerpo está a la vez tenso y relajado, cuando tu respiración se hace pausada casi hasta pararse, cuando la atención no deja ningún espacio para que aparezca un pensamiento.

Ahora abandona el pez y usa las sensaciones como guía.

Esto no es la verdad, pero es un juego interesante.

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