miércoles, 26 de agosto de 2009

Salir por la ventana


8:30 h de la mañana y empieza el kyosaku a repartir “compasión”.

Tzas, tzas. Castaña tras castaña.

Las piernas empiezan a resultar un estorbo, el cuello parece querer introducirse dolorosamente en mi cabeza. Acabo de empezar el día y esto ya es un suplicio. Olor a incienso, pies y tradición vieja.

Tzas, tzas. Gemidos ahogados y respiraciones profundas. Zazen a tumba abierta.

Y de repente, por la ventana entra lo inesperado: un soplo de aire fresco repleto de olor a bosque, yerba y huerta. Oigo a los pájaros, a las ramas y a las hojas de los árboles cantando. Siento la vida, huelo a comida y un gato se despereza.

Todo pasa afuera y yo aquí sufriendo.

Es la última vez, quiero dejarlo. Salir por la ventana. Mientras yo aquí me muero, la Vía se manifiesta afuera.

Acaba zazen y el viejo Buda me espera en la puerta:
“¿Cómo podrías encontrarme aquí afuera si antes en el Dojo no murieras?”

3 comentarios:

Toni dijo...

NO HAY ZAZEN BUENO Y ZAZEN MALO
LO QUE HOY ES PAZ SE PUEDE TRANSFORMAR EN UN INFIERNO Y VICEBERSA.

SON SOLO EXPERIENCIAS QUE SE PUEDEN OBSERVAR DESDE EL VACIO.

SI VES A BUDA DALE TREINTA BASTONAZOS.
SI VES AL DIABLO DALE TREINTA BASTONAZOS.

Siddharta dijo...

Foto extraordinària! Experiència lluminosa. Efectivament, no hi ha zazen bó, ni zazen dolent.

No tenir rés en propietat. Ni il·luminació, ni ignorància. Començar de nou a cada instant. Sempre. Ara mateix.

ane dijo...

No es un buen texto, es mejor. Punto por punto exactamente mi experiencia de tantas veces. Otras tantas todo lo que soy desea quedarse dentro y no salir nunca.

Qué cosas tan curiosas!