martes, 13 de abril de 2010

Le llamaban Bodhi

Bodhidharma era la hostia, si señor. Basta con teclear su nombre en Google para percatarse de las proezas que realizó el patriarca indio: Con dos cojones se marcó un zazen de nueve años en una cueva de la que no salió hasta que se le desprendieron las piernas. Se cortó los párpados y al tirarlos al suelo se convirtieron en la primera planta de té. En un rato ocioso se inventó las artes marciales chinas y el Qi Gong. Fue el creador del surf que él practicaba sobre un fino junco. Fue el primer ser humano en llegar a la luna con la propulsión de un gigantesco pedo y una vez allí se enfrentó en feroz combate con Chuck Norris sobreviviendo ileso.

Hasta tal punto está oscurecida la imagen de Bodhidharma por las fantasías populares que hemos perdido totalmente la esencia de la enseñanza de este asceta indio y sus discípulos: Los Maestros del Lankâvâtara. Voy a divagar un rato entre la historia y la leyenda a ver si me entero de algo, o por lo menos, hecho unas risas.

Según las “Biografías del Bosque del Tesoro” (801 d.n.e.) Bodhidharma desembarcó en China el 21 de septiembre de 527. El emperador Wu-ti (502-550), ferviente budista, oyó hablar de este viejo sabio de familia brahmánica, le hizo ir a su corte y le dijo:

Desde que soy emperador he construido muchos templos, he copiado Sutras, he ayudado a un numero incalculable de monjes. Sin duda tendré muchos méritos en el futuro. ¿Cuales puedo esperar?
- Ningún mérito, respondió Bodhidharma.
- ¿Por qué? Replicó el emperador.
- Los méritos de sus servicios son ínfimos en este mundo y serán fuente de ilusiones y de deseos. Es como perseguir una sombra.
- ¿Entonces que es un verdadero, un autentico mérito? Preguntó el emperador.
- La pura sabiduría es maravillosa y perfecta en su realización. Su substancia es vacuidad, apacible en si. Por eso estos méritos no pueden obtenerse con los medios de este mundo.
- ¿Cual es la santa verdad? Volvió a preguntar el emperador.
- Por encima de la santidad, un vacío insondable y nada sagrado. Un cielo inmaculado en el que no se distingue la verdad ni la Ilusión” contesto Bodhidharma.
El emperador quedo impresionado y le miró diciendo:
- “¿Quien es el que está ante mi?
- No lo sé” contestó él.”

Este fascinante dialogo aparece por primera vez en las “Biografías de Monjes eminentes de los Tang” escritas por Tao Hsiuan (597-667), historiador “serio” y cercano al circulo de Bodhidharma. Dándolo por veraz, en él encontraremos ya dos de las características del Ch’an: la no generación de méritos y una concepción de la vacuidad heredera de la escuela Mâdhyamika.

Se da por histórico el hecho de que Bodhidharma después de este encuentro se retiró al templo Shao-lin, en el monte Song-shan donde guardó silencio y practicó zazen de cara a la pared durante nueve años. Y he aquí el error, el gran fiasco, la gran cagada: La estancia del viejo Bodhi en Shao-lin no aparece hasta los “Anales de la transmisión de la luz de lámpara” de Tch’uang-ting Lu que datan nada más y nada menos que del año 1004: casi 500 años después!!! Este dato habla por si mismo, aunque creo que no me librará de la ira de los “integristas Zen”. Entonces, ¿si no meditó frente a la pared de donde viene lo de la contemplación del muro? Vayamos a las fuentes:

“Si renunciamos a lo falso y tomamos refugio en lo verdadero, se reside de modo inmutable en la “contemplación-muro” (BIGUAN), en la que yo y otros, seres ordinarios y sabios son uno y lo mismo, se reside inmóvil sin agitación, sin ser sacudido jamás por las enseñanzas escritas.”

Las dos entradas de Bodhidharma

“Las dos entradas” es seguramente obra de un discípulo directo de Bodhidharma y una de las fuentes más directas de la enseñanza del gran Maestro. Es un texto tan claro, tan profundo que a veces me cuesta creer el total desconocimiento que de él se tiene. Casi todo el posterior Ch’an (Zen) se encuentra ya presente: la no distinción de lo sagrado y profano, la no diferencia entre uno mismo y los demás, la liberación de la enseñanza discursiva y la concordancia misteriosa con el verdadero principio. Además, en su absoluta sencillez ,encajaba como tapa y caja con el Taoísmo autóctono chino.

¿Y a que se refería cuando hablaba de la “Contemplación del muro”? A título personal creo entender que se refiere a una forma de percepción de la “talidad”, sin discriminación, serena e inactiva, sin falsas impresiones sensoriales. Pero si queremos relacionarlo con una forma de meditación quizás deberíamos desgranar la palabra Biguan:

Bi: podría ser muro, pero también la primera sílaba de Vipassana en indio.

Guan: Vipassana en chino.

Tendría narices que una mala traducción nos tenga mirando paredes desde hace 1500 años. Entonces, si los nueve años de zazen se nos esfuman, ¿que diantres nos queda? Mucho!!!


Junto a Bodhidharma se agrupó un grupo de meditadores errantes (nunca llegaron a establecerse en ningún templo) que constaba de ascetas, monjes budistas, taoístas, confucianos de extraña procedencia y, no menos importante, algunas mujeres. Entre ellos destacaba Huike, un erudito del budismo y del taoísmo que pronto se convertiría en su mano izquierda ( jajaja, es una broma, el famoso episodio del brazo cortado jamás ocurrió). Huike conoció a Bodhidharma cuando ya tenía 40 años y el viejo maestro sirvió para él como una fuente de validación de su propia realización. I shin den shin, dicen los japoneses. Es lógico que fuese su sucesor.

Puesto que Bodhidharma no era partidario del estudio de Sutras a excepción del Lankâvâtara, que creía el más adecuado para el carácter chino, se les acabó conociendo como Los Maestros Lankâ. Su enseñanza fue clara e inequívoca y se puede resumir de esta forma:


Hay dos accesos a la Vía.


POR EL PRINCIPIO (Las enseñanzas):

Hay que despertar a la verdad de la naturaleza única.

Lo sagrado es igual a lo profano, el sabio es igual al hombre común.

Hay que permanecer libres de la enseñanza discursiva.


POR LA PRÁCTICA (Las 4 prácticas):

1. Responder a la adversidad con buen corazón, y todos los motivos de resentimiento o recriminación desaparecerán.

2. Adaptarse a las condiciones: Comprender que los seres están desprovistos de YO y solo son movidos por la causalidad. Acoger igual penas y placeres. Si la mente no es afectada, ni agitada se alcanza una misteriosa concordancia con la Vía.

3. El sabio aquieta su mente mediante la no acción. Convencido de la vacuidad de toda existencia, nada espera y de nada se regocija. (Fijémonos en la coincidencia con el Wu Wei taoísta).

4. Cuando no se tiene nada que practicar, se practica en perfecta armonía con el Dharma.


Durante siglos la figura de Bodhidharma se ha malinterpretado centrando la atención en los 9 años de meditación contra la pared cuando su enseñanza no da lugar a equívoco: La entrada en la Vía se produce “por el principio” que es la intuición de la bodhicîtta y sigue por “la práctica” que no es un culto religioso sino más bien una forma de comportarse en las actividades cotidianas.

A partir de la desaparición de Bodhidharma sus sucesores Dazu Huike y posteriormente Jianzhi Sengcan llevaron vidas errantes y ocultas, en contacto con la naturaleza. El porqué esta enseñanza silenciosa y alejada de todo formalismo acabó llenándose de letras, ritos y normas, es otra historia.

“Yo enseño que la multitud de objetos no tienen realidad en ellos mismos sino que solamente son vistos por la mente y por lo tanto, son de la naturaleza de maya y de un sueño. (…) El mundo es algo solamente visto en la mente misma…”

Lankâvâtara Sutra

Para acabar dejo un video de como reparte hostias el Bodhidharma:

http://www.youtube.com/watch?v=tEyNxVvLups&feature=related

2 comentarios:

JAVIER AKERMAN dijo...

Rompedor este blog, en el mejor sentido de la palabra. Puro zen. Provocativo en su forma y transpersonal en el fondo.
He llegado aquí gracias a "Piloto" y es un placer haber encontrado este blog.
Saludos cordiales.

Comando Dharma dijo...

Muchas gracias Javier. Gracias también por la deliciosa receta de "Té del yogui" que incluyes en tu Blog:
http://www.javierakerman.blogspot.com/

Gassho