miércoles, 16 de junio de 2010

Ilusiones
















Tienes ocho años. Es domingo por la tarde.
Te dejaron quedarte levantado una hora más que de costumbre.
La familia juega un juego de estrategia.
Te dejaron jugar con ellos porque ya eres bastante grande.

Pierdes. Estás perdiendo continuamente.
Tu estómago se tensa con temor.
Has perdido casi todas tus posesiones.
La asignación con la que comenzaste también se está agotando.
Tu hermano está comprando todas tus provincias a bajo precio.
La última se está vendiendo en este Instante
Te sientes incapaz de pensar en algo.

Debes entregarte. Perdiste. Se acabó para ti.
Y de pronto te das cuenta de que es sólo un juego.
De un salto te levantas de la silla con alegría
y golpeas la lámpara que cae al suelo y arrastra la tetera.
Los otros se enojan contigo, pero tu ríes subiendo la escalera hacía tu cuarto.

Sabes que no eres nada y sabes que no tienes nada.
Y sabes que el no ser y el no tener da una libertad inconmensurable.

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