lunes, 5 de julio de 2010

Anarquismo y Budismo

Los anarquistas tradicionalmente han sido escépticos de las religiones organizadas e institucionalizadas, y se han opuesta a ellas, pues en su mayoría son jerárquicas por naturaleza y, en general, alineadas estrechamente con estructuras contemporáneas de poder como el Estado y el capital.

Esto no significa, sin embargo, que los anarquistas están opuestos a una fe personal, sino solamente a la naturaleza autoritaria de la religión organizada; de hecho muchos místicos han promovido ideas libertarias.

Anarquismo Budista

El budismo es una religión ateísta, humanista, basada en una tradición de experiencia que contrasta con muchas otras religiones.

La mayoría de las escuelas reconocen a Buda como un hombre y un símbolo de la obtención de la iluminación, aunque es adorado como un semi-dios por unas pocas escuelas.

Las escrituras budistas, como el Kalama Sutta, tienen una actitud anti-autoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal.

Las comunidades budistas son frecuentemente temidas por reyes o gobernantes debido a su falta de propiedades. Al rechazar voluntariamente las posesiones materiales y no temer ni al dolor o la muerte, los budistas naturalmente “escapan” los sistemas terrenales de poder, porque no hay manera de manipularlos.

La Existencia Según El Budismo

Una de las enseñanzas de Buda fundamentales conocida como “Tres Características de la Existencia”, explica cómo es la naturaleza del mundo percibido y de todos los fenómenos del mismo. Éstos están sujetos a tres características:

1. La Impermanencia: Todo cambia constantemente. (anicca)

2. La Insustancialidad: Se refiere a la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona.

3. La Insatisfactoriedad: Mientras que la Insustancialidad es la principal enseñanza del Budismo, la eliminación o extinción de la Insatisfacción (Duhkha) es su principal y último objetivo.

La interpretación “libertaria” de estos 3 principios del budismo es la siguiente:

Si todo esta en estado de cambio constante, si todo el sufrimiento es inevitable y todo esta desprovisto de un “yo” (self): entonces no puede haber un “estado perfecto”; desde esta perspectiva anarco-budista solo queda la posibilidad de llegar a una comunidad ideal para todos. Toda institución hecha por el hombre es tanto impermanente como imperfecta, ya que la gente y el mundo cambian constantemente. Entonces no hay riqueza material o poder politico que nos garantice la felicidad permanente -la satisfacción que carece de iluminación es una ilusión que sólo perpetua el samsara. La libertad individual, uno de los objetivos principales del anarquismo es sin embargo incompleta, hasta el punto de perjudicar nuestra humanidad común, puesto que no hay, en última instancia un “ego” (yo,self) que sea intrínsecamente al resto del universo.

El objetivo de un bodhisattva (que pretende y se encamina a la liberación universal y completa de todos los seres vivos) es tratar de minimizar la cantidad de sufrimiento que sucede durante la vida de los seres conscientes. El socialismo anarquico argumenta que el estado y el capitalismo, ambos generan opresión y sufrimiento. El formador, el estado, es una institución que enmarca el deseo de poder y el capitalismo tardío el deseo de riqueza material. Tratar de controlar otros seres humanos, desde el punto de vista de los budistas anarquistas, solo les causara más sufrimiento y al final le producirá sufrimiento a quienes intentan controlar. Tratar de acumular riqueza material aumenta el sufrimiento de los capitalistas y de aquellos que negocian con ellos.

La compasión, para un Budista, nace de una fundamental liberación del Ego. La compasión para la humanidad como totalidad es lo que inspira a los budista para tomar el camino del activismo; de todas formas, muchos, si no todos, los grupos políticos tienden ir contra los principios que dirigen el pensamiento y la acción de un budista. El anarquismo, al carecer de una estructura ideológica rígida y de dogmas, parece ser fácil de aplicar al pensamiento budista.

Algunos que han visto esta relación entre budismo y anarquismo (desde diferentes puntos de vista) son Edward Carpenter, Ananda Coomaraswamy, Lala Hardayal Liu Shipei, John Cage, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg, Diane di Prima, Gary Snyder, Jackson MacLow, Peter Lamborn Wilson, John Moore, Kerry Thornley, Max Cafard, William Batchelder Greene y el pro-situacionista Ken Knabb, ente otros.

Uno de los mayores pensadores anarquistas, Kropotkin, vio en las comunidades budistas primitivas la práctica del principio de “apoyo mutuo”. Matthew Turner en sus escritos habla de sacerdotes budistas involucrados en el movimiento anarquista en Japón a principios del siglo 20.

El budismo y la revolución venidera
Gary Snyder

Aquellas personas que se interesan por el desarrollo del budismo en los Estados Unidos y por la interacción Oriente-Occidente leerán con interés este texto del poeta Gary Snyder, aparecido hace ya más de cuarenta años. Bajo un título provocador, Gary Snyder introdujo en él las bases de un Budismo Socialmente Comprometido que, después, no ha cesado de influenciar al budismo americano.

El texto fue publicado en 1961 bajo el título “Buddhist Anarchism” (“Anarquismo budista”) en el Journal for the Protection of All Beings (n° 1, City Lights, 1961). Una versión revisada apareció bajo el nuevo título “Buddhism and the Coming revolution” (“El budismo y la revolución venidera”) en una de las obras de Snyder, Earth House Hold (New Directions, 1969): “Siendo problemático el término de anarquismo, algunos años después, he revisado y dado un nuevo título al texto. En los años cincuenta, en San Francisco, entendíamos por anarquismo una filosofía no-violenta de autogestión y comunitarismo. Pero varios acontecimientos, como los atentados de bomba del siglo diecinueve, son atribuidos a los anarquistas. Supongo que siempre ha habido dos corrientes anarquistas, la violenta y la pacifista.”

Una tercera versión titulada “Buddhism and the Possibilities of a Planetary Culture” (“Budismo y las posibilidades de una cultura planetaria”) fue publicada más tarde en varias obras (The Path of Compassion : Writings on Socially Engaged Buddhism, ed. Fred Eppsteiner, Parallax Press, 1985, Deep Ecology, ed. Bill Devall & George Sessions, Peregrine Smith, 1985).

Aquí publicamos la segunda versión de 1969. Reproducido con la amable autorización de Gary Snyder.

dijo:
Desde un punto de vista budista, la ignorancia que se proyecta en el miedo y el vano apetito impide toda manifestación natural. Históricamente, los filósofos budistas no han sabido analizar hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales, considerando el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana. Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos. Aunque el budismo Mahayana posee una amplia visión de la salvación universal, su realización efectiva se ha concretizado en el desarrollo de sistemas prácticos de meditación para liberar a una minoría de individuos de cuelgues psicológicos y condicionamientos culturales. El budismo institucional ha estado claramente dispuesto a aceptar o a ignorar las desigualdades y las tiranías bajo el sistema político que fuera. Es tal vez la muerte del budismo, puesto que es la muerte de toda forma significativa de compasión. La sabiduría sin compasión no siente dolor.

Hoy en día, ya nadie puede ser inocente o permanecer en la ignorancia de la naturaleza de los gobiernos actuales, de la política y de los órdenes sociales. Los regimenes del mundo moderno mantienen su existencia mediante una avidez y un miedo deliberadamente conservados: extorsiones monstruosas de protección. “El mundo libre” se ha vuelto económicamente dependiente de un sistema increíble de incitación a una avidez que no puede ser colmada, a una sexualidad que no puede ser satisfecha y a un odio que no puede ser expresado salvo contra uno mismo, las personas que se supone que amamos o las aspiraciones revolucionarias de las lamentables sociedades marginales, afectadas por la pobreza, como Cuba o Vietnam. Las condiciones de la guerra fría han transformado todas las sociedades modernas – incluidas las comunistas – en viciosos distorsionadores del verdadero potencial humano. Engendran poblaciones de “preta” – esos fantasmas hambrientos con un apetito de gigante y una garganta no más amplia que una aguja. La tierra, los bosques y toda la vida animal son utilizadas por esos colectivos cancerosos que deshonran el aire y el agua del planeta.

No hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Recientes descubrimientos antropológicos y psicológicos lo demuestran de manera cada vez más evidente. Podemos verlo nosotros mismos mediante una correcta percepción de la naturaleza propia o a través de la meditación. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical mediante una serie de medios que esperamos no sean violentos.

La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva. Su tradicional no-violencia y su rechazo a quitar la vida, sea cual sea su forma, tiene implicaciones estremecedoras para las naciones. La práctica de la meditación, que sólo necesita “la tierra bajo los pies”, limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que asombraría a los “moralistas” y que transformaría armadas de hombres que son guerreros feroces por no haber podido ser personas afectuosas.

La filosofía budista del Avatamsaka (Kegon) ve el mundo como una amplia red interconectada en la cual todos los objetos y los seres son necesarios e iluminados. Desde cierto punto de vista, los gobiernos, las guerras y todo lo que consideramos “malo” está, sin duda, dentro de esta globalidad. El halcón, el vuelo en picado y la liebre son uno. Desde el punto de vista “humano”, no podemos vivir en estas condiciones a menos que todos los seres vean con los mismos ojos despiertos. El bodisatva vive según la vida del que sufre, y debe ser útil ayudando a los que sufren.

La revolución social ha sido la misericordia de Occidente; el despertar personal al yo fundamental/vacuidad, la misericordia de Oriente. Necesitamos ambos. Ambos están contenidos en los tres puntos tradicionales de la vía búdica: la sabiduría (prajña), la meditación (dhyâna), y la moralidad (sîla). La sabiduría es el conocimiento intuitivo del espíritu de benevolencia y de claridad que mora bajo las ansiedades y las agresiones que opera el ego. La meditación es ir al fondo del espíritu para ver todo eso por uno mismo – una y otra vez, hasta que se convierte en el lugar en el que uno mora. La moralidad es llevar todo eso a la forma de vivir, mediante la ejemplaridad personal y la acción responsable, en última instancia hacia la verdadera comunidad (la sangha) de “todos los seres”.

Este último aspecto tiene un sentido, para mí, que sustenta toda revolución cultural o económica que se dirige claramente hacia un mundo libre, internacionalizado y sin clases. Significa utilizar medios como la desobediencia civil, la crítica franca, la protesta, el pacifismo, la pobreza voluntara e incluso la violencia suave si se trata de contener a algún reaccionario impetuoso. Significa mantener el espectro de todos los comportamientos individuales no-violentos lo más amplio posible – defendiendo el derecho de los individuos de fumar cannabis, de consumir peyote, de ser polígamo, poliandra o de ser homosexual. Comportamientos y prácticas prohibidas durante largo tiempo por un Occidente judeo-capitalista-cristiano-marxista. Significa respetar la inteligencia y el estudio, pero no bajo su aspecto ávido o como medio para conseguir poder personal. Trabajar bajo la propia responsabilidad, pero querer trabajar en grupo. “Formar la nueva sociedad en la cáscara de la antigua”, fue el eslógan del sindicato Industrial Workers of the World hace cincuenta años.

De todas maneras, las culturas tradicionales están condenadas a desaparecer, y más que acercarse desesperadamente a sus buenos aspectos, deberíamos acordarnos de que cualquier cosa que perteneció o que pertenece a otra cultura puede ser reconstruida por el inconsciente a través de la meditación. De hecho, creo que la revolución venidera volverá a cerrar el círculo y nos volverá a unir de diferentes maneras con los aspectos más creativos de nuestro pasado ancestral. Con un poco de suerte, finalmente podremos llegar a una cultura mundial totalmente integrada que comprenderá una transmisión matrilineal, un casamiento bajo todas sus posibilidades, economía comunista de crédito natural, menos industrias, mucha menos gente y más parques nacionales.

Gary Snyder, 1961, 1969.

5 comentarios:

RAB dijo...

"Históricamente, los filósofos budistas no han sabido analizar hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales, considerando el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana. Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos".

Así es. Se puede decir + alto pero no + claro. En esa carencia se apoyan, desgraciadamente, buena parte de los gurús que criticas más arriba, quienes le hanpillado el truco a esa falencia y que a la hora de reunir una legión de "adeptos" se aseguran de que estos no estén coartados por limitaciones, digamos, sociales, y por ende de tipo económico. A ningún gurú pretendidamente budista, o de corte budista que son los que abundan, le compensa tener clientes pobres que no puedan solventar sus propósitos. Así pues, lo que te pedirán es el diezmo (¿qué diferencia habría con los católicos o los mormones?) impartiendo cursitos de fin de semana de cómo abrir el corazón al módico precio de 300€, por ejemplo. Si no puedes, es que no te ha tocado en karma :), y es ahí, donde, creo, le da en el clavo el texto de más arriba.
Un saludo (y buen blog, por cierto, ya me lo iré leyendo).
:+

RAB dijo...

Bajo tu permiso, me gustaría añadir un enlace al texto de Snyder en mi blog. No lo conocía, para mí un verdadero placer. Suscribo cada una de sus palabras.
sdos

To Kai dijo...

Eres libre para poner el link, copiar textos y fotos etc.…..
Bienvenida al Comando, nos alegra verte por aquí.

RAB dijo...

Gracias, Kai, ya está colgado. Pásate cuando quieras, invitado estás (si es que alguna vez sales de tu cueva, que me imagino que sí :)

fernando dijo...

muy bueno el articulo, hace años ke me konsidero un ser en buska de la libertad.... he buskado en muchas partes
parti kon ideologia anarkista, donde kalce muy bien y llegue presisamente sin saber nada de nada, y buskando un kamino espiritual de liberacion al budismo...... y ahora me topo kon este artikulo, generalmente leo kosas ke ia sabia de algun lado, me alegra enkontrarme kon estas sorpresas maravillosas de la vida, un abrazo para todos los ke lo reciban kon amor y libertad!