viernes, 15 de octubre de 2010

SOY LO QUE SOY








SOY LO QUE SOY. Mi cuerpo me pertenece. YO SOY YO, tú eres tú, y la cosa va mal. Personalización de masa. Individualización de todas las condiciones: de vida, de trabajo, de desdicha. Esquizofrenia difusa. Depresión servil. Atomización en finas partículas paranoicas. Histerización del contacto. Cuando más quiero ser YO, mayor es mi sensación de vacío. Cuanto más me expreso más me agoto. Cuanto más me persigo, más cansado estoy. YO tengo, tú tienes, nosotros tenemos nuestro YO como una taquilla fastidiosa... somos los garantes de una personalidad que tiene todo el aspecto, al final, de una amputación... YO controlo. La búsqueda de mí mismo, mi blog, mi piso, las últimas tonterías de moda, las historias de pareja, de ligues... ¡cuántas prótesis se necesitan para ostentar un YO!

¿QUÉ ES LO QUE SOY, entonces? Algo atravesado desde la infancia por flujos de leche, olores, historias, sonidos, canciones infantiles, substancias, gestos, ideas, impresiones, miradas, cantos y comida. ¿LO QUE SOY? Algo vinculado por doquier a lugares, sufrimientos, antepasados, amigos, amores, acontecimientos, lenguas, recuerdos, a toda clase de cosas que, sin duda alguna, no son YO. Todo lo que me ata al mundo, todos los vínculos que me constituyen, todas las fuerzas que me pueblan no tejen una identidad, como me incitan a proclamar, sino una existencia singular, común, viva y de la que emerge, en algunos puntos, en algunos momentos, este ser que dice YO. Nuestro sentimiento de inconsistencia no es más que el efecto de esta tonta creencia en la permanencia del YO, y de la escasa atención que prestamos a lo que nos constituye.

El Comité Invisible

2 comentarios:

Comando Dharma dijo...

abrumador, vertiginoso, de digestión lenta.
Es un punto muy importante a reflexionar, un punto que puede resultar liberador, liberador del miedo y la duda, ojalá que de esta reflexión pueda surgir también en aspecto compasivo para que se pueda completar el circulo.
GYô KO

RAB//. dijo...

Así es. En aspecto compasivo hacia ese pobre YO muerto de miedo a la hora de saltar. Porque hay que saltar, guste o no guste. Es la única manera de re-nacer...