jueves, 6 de enero de 2011

El precio del Dharma

Una vez un monje fue a ver al Maestro Zen Hyang Bong y le dijo: "Maestro, por favor, enséñame el Dharma."

Hyang Bong dijo, "Lo siento, pero mi Dharma es muy caro''.

"¿Cuánto cuesta?"

"¿Cuánto puedes pagar?"

El monje puso la mano en el bolsillo y sacó unas monedas. "Este es todo el dinero que tengo."

"Incluso si me ofrecieses un montón de oro tan grande como una montaña” dijo Hyang Bong'', mi Dharma todavía sería demasiado caro para ti. "

Así el monje se fue a practicar zazen por su cuenta. Después de unos meses de duro entrenamiento, volvió a Hyang Bong y dijo: "Maestro, te daré mi vida, puedo hacer cualquier cosa por ti, yo seré tu esclavo. Por favor, enséñame.".

Hyang Bong dijo, "Incluso si me ofrecieses mil vidas, mi Dharma todavía sería demasiado caro''.

Un poco desanimado, el monje se fue otra vez. Después de varios meses de duro zazen, regresó y dijo: "Yo te daré mi mente. ¿Me vas a enseñar a ahora?"

Hyang Bong dijo, "Tu mente es un cubo de basura maloliente. No tengo ningún uso para ella. E incluso si me ofrecieses diez mil mentes, mi Dharma todavía sería demasiado caro."

Otra vez el monje marchó a practicar duramente. Después de algún tiempo llegó a un entendimiento de que todo el universo está vacío. Así que regresó al maestro y le dijo: "Ahora entiendo lo caro que es el Dharma. ‘‘

Hyang Bong dijo, "¿Cómo de caro es?"

El monje gritó: "¡KWATZ!"

Hyang Bong dijo, "No, es mucho más caro que eso. ‘‘

Esta vez, cuando se fue, el monje estaba completamente confundido y en una profunda desesperación. Se comprometió a no ver otra vez al Maestro hasta haber alcanzado un profundo despertar. Finalmente ese día llegó, y regresó. "Maestro, ahora entiendo de verdad: el cielo es azul, la hierba es verde ¿Ahora me vas a enseñar’’?

-No, no, no ", dijo Hyang Bong. "Mi Dharma es incluso más caro que eso."

En esto, el monje se enfureció. "Ya entiendo, yo no necesito tu Dharma, te lo puedes meter por el culo".

Hyang Bong sonrió. Eso hizo que el monje se enfureciera aun más, se dio la vuelta y se marchó pegando fuertes pisotones. Justo cuando iba por la puerta, Hyang Bong lo llamó, "Eh tú!"

El monje volvió la cabeza.

''No pierdas mi Dharma ", dijo Hyang Bong.

Al oír estas palabras, el monje se iluminó.

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