jueves, 31 de marzo de 2011

EL OJO ARDE


Así he escuchado:

En una ocasión, Buddha, el bienaventurado, estando en Gaya, en la montaña llamada cabeza de Gaya, junto a mil monjes, habló así:


"Todo Arde. ¿Qué es Todo lo que arde? El ojo arde. Las formas arden. La consciencia del ojo arde. El contacto con el ojo arde. Y lo que es en dependencia, al contacto con el ojo -experimentado como placentero, implacentero o neutro- también arde. ¿Arde con qué? Arde con el fuego de la pasión, aversión, ilusión. Arde con el nacimiento, la vejez y la muerte, con dolores, lamentos, penas, inquietudes y desasosiego. La oreja arde. Los sonidos arden. La nariz arde. Los aromas arden. La lengua arde. Los sabores arden. El cuerpo arde. Las sensaciones táctiles arden... El intelecto arde, las ideas arden, la conciencia del intelecto arde, el contacto del intelecto arde. Y lo que sea que surja en dependencia al contacto del intelecto -experimentado como placentero, implacentero o neutro- también arde. ¿Arde con qué? Arde con el fuego de la pasión, aversión, e ilusión. Arde con el nacimiento, la vejez y la muerte, con dolores, lamentos, penas, inquietudes y desasosiego. Al ver esto, el discípulo noble y bien instruido se desencanta del ojo, de las formas, de la consciencia del ojo, del contacto con el ojo. Y con lo que sea que surja en dependencia al contacto del ojo, sea experimentado como placentero, implacentero o neutro. De esto también se desencanta: se desencanta de oreja, nariz, lengua, cuerpo, intelecto, ideas, consciencia del intelecto, contacto del intelecto. Y lo que sea que surja en dependencia al contacto del intelecto, experimentado como placentero, implacentero o neutro, también de eso se desencanta. Desencantado, llega a ser sin pasiones. Al ser sin pasiones, es completamente liberado. Completamente liberado, es saberse "completamente libre". Discierne que "Ha terminado el nacimiento, la vida es plena, Se ha hecho la tarea. No queda nada en este mundo."

Esto es lo que dijo el bienaventurado. Gratificados los monjes, encantados con sus palabras., mientras se daba esta explicación, sus corazones, al no aferrarse, fueron completamente liberados.

El sermón del fuego

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