sábado, 2 de abril de 2011

EL NIRVANA DE BUDHA



Bajo sus piernas cruzadas
cada año el junco reverdeció

Se volvió una criatura lamentable
pues no podia aún vivir su muerte

Pero cuando sus ojos se posaron en la estrella de la mañana

En la selva de la muerte
los sollozos y gritos estridentes de los demónios

Lamentándose en ellos mismos
dejaron de hacerse sentir

Poema 4 del Maestro Daichi.

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