jueves, 5 de mayo de 2011

Aryadeva-Kanadaiva

Meditacion sobre la Impermanencia
Capítulo 1 del Catuhshataka : El tratado “Las Cuatrocientas Estrofas”de Aryadeva


El tratado Catuhshataka, “Las Cuatrocientas (estrofas)”, es la obra principal de Aryadeva, discípulo directo de Nagarjuna. Es también conocido como Kanadaiva, el 15vo patriarca de la tradición Zen.

El origen de Aryadeva es discutido, algunos dicen que nació en Sri lanka, otros, que nació de manera sobrenatural. Su época se remonta a la primera mitad del siglo tercero. Ademas de ser "hijo espiritual de Nagarjuna" como le llamaban, el rey -mago Shüravajra fué uno de sus maestros. El célebre Dharmatala fué su principal discípulo. Aryadeva permaneció en la famosa Universidad Budista de Nalanda por un tiempo, donde los estudiosos no pudiendo vencer a los heréticos, pidieron su ayuda.

El texto sánscrito del Catuhshataka se ha perdido, con excepción de algunos fragmentos. que representan más o menos un tercio de la obra original, pero, se dispone de la traducción tibetana del tratado completo. También se dispone de la traducción al chino de los ocho últimos capítulos, realizada por el gran traductor Hiuan-Tsang. Por esto la presente traducción se ha hecho sobre la versión tibetana y, tratándose de las estrofas preservadas, sobre el original sánscrito.

Los ocho primeros capítulos del Catuhshataka son más bien de carácter ético. Hacen reflexiones y dan consejos sobre los siguientes temas: la impermanencia, el carácter doloroso, la impureza de las cosas (capítulos 1, 2 y 3); los deberes de un rey (4); la conducta del Bodhisattva (5); las impurezas (6); el apego a los placeres sensuales (7); la conducta del estudiante que aspira a ingresar en la vida religiosa (8).


Los ocho últimos capítulos son más bien de carácter filosófico y polémico; pretenden refutar las teorías de otras escuelas, que oscilan entre el eternalismo (existen entidades eternas) y el destruccionismo (o Nihilismo, que todo se destruye y nada existe). El autor, desde luego, adopta la posición propia de la escuela Madhvamika. a la cual él, como discípulo de Nágárjuna, su fundador, pertenece, sosteniendo el surgimiento condicionado de todo y, consecuentemente, su vacuidad o carencia de un ser propio y su irrealidad o naturaleza ilusoria, mental. Los temas de estos capítulos son: refutación de la existencia de cosas permanentes (capítulo 9); refutación de la existencia de un alma (10); refutación de la existencia de un tiempo permanente (11); refutación de la especulación (12); refutación de la existencia de la captación sensorial y de sus objetos (13); refutación de la existencia real de las cosas (15); refutación de objeciones a la tesis de la vacuidad universal (16).


1
Si uno fuera
soberano de los Tres Mundos*,
pero no reinara sobre su propia muerte,
y no obstante durmiera
sosegado y tranquilo -
¿qué otra cosa habría
más insensata que ésta?

2
Has nacido para morir,
sometido a un destino
que de ti no depende.
Es evidente que has de morir,
no lo es que hayas de vivir.

3
Tú consideras que tu vida pasada
ha sido corta,
y que tu vida futura no ha de serlo.
Tú tomas lo igual por desigual.
Es tan claro como el lamento
del que no oculta su temor.

4
Por ser de todos el destino común,
tú no le temes a la muerte,
debería entonces, por envidia,
producirte sufrimiento
aquello que a uno solo dañe.

5
La enfermedad se cura,
la vejez puede ser atendida,
por eso tú no las temes.
Por no haber remedio
para la destrucción que les sigue,
por eso es bien claro
que sientes temor ante ella.

6
Siendo la muerte
el destino común de todos nosotros,
que somos como animales
que van a ser masacrados,
¿por qué tú, dime,
al ver morir a otros,
no sientes terror
ante el Señor de la Muerte?

7
Mientras te imaginas
que eres eterno,
porque no tienes certeza
sobre tu tiempo,
en cualquier momento
puedes recibir el golpe
del Señor de la Muerte.

8
Aunque tu vida
no se haya agotado
te enajenas a ti mismo,
teniendo en mira
beneficios futuros -
¿Podría alguien decir
que eres un hombre inteligente?

9
Tú eres el garante de ti mismo
¿por qué entonces cometes
acciones que merecen un castigo?
¡Seguramente, como los sabios,
tú te has liberado por completo
de todo apego a ti mismo!

10
Lo que llamamos “vida”
no es sino un instante de conciencia.
Esto no es percibido por los seres.
Por eso es valioso
el conocimiento verdadero de uno mismo.

11
Deseas una larga vida
y al mismo tiempo
no te atrae la vejez.
¡Ay! Tu manera de sentir
puede parecer sensata
sólo a seres semejantes a ti.

12
Aunque estés llorando
la muerte de tu hijo,
sufres pensando en tu propia muerte.
Es de tu propia suerte
que te estás lamentando.
¿Cómo no serás digno de reproche'?

13
Sin haber sido requerido
en lo más mínimo,
nació para ser tu hijo;
y se fue
sin que nadie se lo pida -
no es nada que deba sorprenderte.

14
La vejez te muestra
que la alegría que sientes
por la llegada de tu hijo,
para nada toma en cuenta,
por ignorancia,
el destino humano de tu hijo.

15
Así como el hijo
es querido para el padre,
así para el hijo
no lo es el nacer:
el mundo decae,
el cielo es difícil de obtener.

16
Cuando no hay armonía
y para nada existe
lo que se llama 'afecto',
entonces la pasión surge
como un mero comercio.

17
El sufrimiento,
producido por la separación
de lo que ama,
muy pronto se aleja
del corazón del hombre.
Mira la poca firmeza
que existe incluso en el amor,
puesta de manifiesto
por la forma como se libera del dolor.

18
Aunque sufres
por un mal que se produce,
sabes muy bien
que tu sufrimiento es inútil;
lo ocurrido fuera de ti
no tiene vinculación contigo.

19
El sufrimiento todo lo domina
y en el sufrimiento
los seres transmigran.
El hombre sometido al sufrimiento
¿qué puede hacer
frente al dominio del sufrimiento?

20
¿Por qué no nos hace dichosos
la separación de aquello
con cuya unión
somos dichosos?
¿Acaso no van siempre juntos
unión y separación?

21
Piensas
en la efímera unión con lo querido
¿por qué no piensas también
en la larga separación
que no ha tenido comienzo en el pasado,
que no tendrá fin en el futuro?

22
Como alguien que no te tiene afecto,
el tiempo de tu vida se va,
a cada instante,
inexorablemente.
No te apegues a él,
ya que así te muestra su desafecto.

23
Por miedo a la separación de lo que amas,
oh necio,
no abandonas tu hogar.
¿Qué hombre sensato esperará
ser obligado por la fuerza
a hacer algo
que fatalmente ha de hacer?

24
Tú piensas:
“Una vez que haya hecho todo esto,
me he de retirar naturalmente al bosque.”
¿Qué valor tiene
haber hecho algo
que, una vez hecho,
tiene que ser abandonado?

25
Quien, con sentido de realidad,
piensa: “Yo soy mortal”,
y por eso abandona todo apego,
¿cómo va a sentir temor
ante la muerte?

* * * * *

Que los méritos esta traducción puedan beneficiar a todos los seres sintientes y liberarlos del sufrimiento de la existencia cíclica.

Extraido de aquí

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