lunes, 23 de mayo de 2011

Thoreau: Ecología y libertad

Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad.
(Henry David Thoreau)

Si en algo están de acuerdo los Estados modernos y las asociaciones de consumidores es en la necesidad de mejorar y completar el etiquetado de los productos con información veraz, sin la cual la libre elección del comprador se reduce a pura falacia. Sin embargo, a nadie parece preocuparle la inexistencia de etiquetas veraces en el campo intelectual. Aristotelillos de tres al cuarto, sucumbimos todos al pecado tan poco original de categorizar personajes cuya riqueza y complejidad nunca se ajustarán a nuestros pobres criterios; el que no haya pecado, que tire la primera reseña… Sin duda uno de los personajes peor etiquetados es Henry Thoreau (1817-1862) al que se presenta a veces como anarquista cuando, de merecer algunos adjetivos serían los de liberal y de cristiano. Sobre Thoreau escribió Gandhi las siguientes líneas:

Hace muchos años, vivió en América un gran hombre llamado Henry David Thoreau. Sus escritos influyeron en millones de lectores, moviéndoles a la reflexión. Muchos de ellos pusieron en práctica sus ideas. Se otorga mucha importancia a los escritos de Thoreau porque fue un hombre que practicó lo que predicaba. Impelido por su sentido del deber escribió mucho contra su propio país, los Estados Unidos. Consideraba un gran pecado que los americanos mantuvieran a muchas personas sometidas a las cadenas de la esclavitud. No se limitó a expresarlo, sino que dio todos los pasos necesarios para acabar con aquel tráfico. Uno de esos pasos consistió en negarse a pagar impuestos a un Estado que toleraba semejante negocio.
(Gandhi)

Aunque Gandhi negó haber tomado de Thoreau la idea de su Resistencia Pasiva, sí conocía su obra y reconoció que las ideas y expresiones del norteamericano le vinieron muy bien para explicar su combate a los lectores en lengua inglesa, de ahí que acabara utilizando la expresión Resistencia Civil.

Otro hombre de nada desdeñable influencia en la historia del siglo XX, y en particular en la de los Estados Unidos, fue Martin Luther King, quien describió su primer encuentro con los escritos de Thoreau, cuando era un estudiante en el Colegio Morehouse de Atlanta:

Durante mis días de estudiante en Morehouse, leí por primera vez el ensayo de Thoreau sobre la Desobediencia Civil. Fascinado por la idea del rechazo a cooperar con un sistema maligno, me conmoví en lo más hondo y releí el libro varias veces. Fue mi primer contacto intelectual con la teoría de la resistencia no violenta.
(Martin Luther King)

El testimonio de dos de los protagonistas más notables del siglo XX nos da pistas sobre la importancia real y concreta de ese señor Thoreau tan desconocido todavía en España, a pesar de la biografía que le dedica Antonio Casado o de la reciente edición de sus obras por la editorial Cátedra. Sin embargo, hace un siglo que se conoce a Thoreau entre nuestros círculos más ilustrados. En 1906 Unamuno alababa a Thoreau como escritor:

"Y por lo que hace a Norteamérica, no sé hasta qué punto se puede negar que haya producido grandes obras literarias a la patria de Poe, Longfellow, Thoreau, Walt Whitman y tantos otros."
(Unamuno)
Poco después, en 1907, Antonio Machado publicaba en la revista Renacimiento la primera traducción parcial del Walden, el capítulo Solitude. Sin embargo hasta 1945 no se publicó la primera edición íntegra en español, en Buenos Aires.

Vale la pena añadir algún dato biográfico más sobre Thoreau a las líneas de Gandhi. Henri Thoreau, graduado por Harvard, amigo del poeta Emerson, e integrante del movimiento trascendentalista, vivió toda su vida en su pueblo natal, Concord, en Massachusetts. Thoreau fue a la cárcel por negarse a pagar contribuciones que financiaban la guerra de Estados Unidos contra México, guerra que a él le parecía particularmente injusta y que veía como un intento de ampliación hacia el sur del sistema esclavista. Se cuenta que Waldo Emerson fue a visitar a su amigo Thoreau a la cárcel y le dijo: “Henry, ¿cómo es que estás aquí?” Y Thoreau le espetó: “Waldo, ¿cómo es que tú no estás aquí?”

Thoreau se interesó pronto por la Naturaleza y su primer trabajo fue el relato de una excursión, A Week on the Concord and Merrimac Rivers (1849). En 1848 leyó en público su Resistance to Civil Government or Civil Disobedience, publicado el año siguiente, en 1849, ensayo que encabezaban estas líneas:

"Acepto de todo corazón el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me gustaría verlo vigente rápido y sistemáticamente. De realizarse, resultaría de ello algo en lo que también creo, que “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tendrán. "

¿Anarquista o liberal?

En ese mismo ensayo sobre el derecho a la desobediencia civil, Thoreau expresa con claridad la idea de que cuando una ley requiere que me convierta en agente de una injusticia hacia terceros, entonces debo desobedecerla, aunque sea pasivamente. Si la injusticia es como una máquina, debo convertir mi vida en un rozamiento continuo en sentido contrario, hasta que la máquina de la injusticia acabe deteniéndose.

En 1852 Thoreau se fue a vivir a una cabaña, solo, durante dos años, y publicó el fruto de su experiencia con su célebre ensayo Walden: or Life in the Woods, que junto a Civil Desobedience es su obra más conocida. En Walden, entre aburridas relaciones de gastos y meticulosas observaciones del medio ambiente, Thoreau expresa toda una serie de ideas entre las cuales se puede deducir una crítica al ideal americano de mediados del siglo XIX. De hecho, se considera a Walden como el primer ensayo ecológico y a Thoreau como el primer ecologista, que no sólo naturalista.

Thoreau es un enamorado de la libertad, que entiende la libertad como fin y como medio; nada que ver con uno de esos cínicos y falsos “liberales” que tan a gusto se encuentran con el “marxismo capitalista” chino porque… ¡en China no hay huelgas! Para un liberal auténtico, no puede haber mayor escándalo que la esclavitud, negación absoluta de la libertad de un ser humano. La vida de Thoreau fue un continuo combate contra el modelo esclavista entonces en boga. Por otro lado Thoreau fue un cristiano consecuente, y no tanto por su elogio a la sencillez ni por su forma de vida, en ocasiones ascética, sino porque puso el sentimiento de su responsabilidad individual al servicio de un compromiso social, y ese compromiso le llevó a la cárcel. Como subrayaba Gandhi, lo más simpático de Thoreau es que vivió tal y como le dictaba su conciencia.

Rara vez se califica a Thoreau como liberal, si entendemos por liberal al amigo de las libertades individuales y políticas, al enemigo de la opresión. Thoreau desconfía del Poder, e identifica al Gobierno con el Poder, lo cual es una verdad sólo a medias, porque hay más poderes que el del Gobierno, aquellos que llamamos fácticos o bien los poderes económicos. También es cierto que en la obra de Thoreau no hay que entender Gobierno en el sentido restrictivo de Gobierno político sino en el del Poder en general.

Hay en Thoreau un amor ilimitado por la libertad personal, la única verdadera, la libertad de la pobreza escogida frente a la esclavitud del consumo, y sobre todo la libertad más radical, la libertad de decir no, de pronunciar el evangélico no te serviré. El optimismo profundamente cristiano de Thoreau le impidió tener miedo; fue a la cárcel, como todo mártir que se respeta y de todas las causas posibles, eligió la más noble: se enfrentó al modelo esclavista en el momento en que los esclavistas pretendían extenderse a los nuevos Estados de la Unión y a las repúblicas hispánicas.

Por haber sido Thoreau uno de los más destacados propagandistas de los ideales naturalistas –hoy diríamos del ecologismo– y por haber al mismo tiempo proclamado la libertad del hombre sobre la máquina social en cierto modo hizo inevitable que los movimientos ecologistas se convirtieran en una mezcla de espíritu conservacionista y de rebelión ante la autoridad, que en el fondo son conceptos muy distintos pero que pueden converger en una misma reflexión ética. Muchas veces se ve a los movimientos ecologistas como el fruto de una revolución, pero no debemos pensar tanto en el socialismo de Marx como en el liberalismo de Thoreau, y las contradicciones y aciertos del ecologismo político suelen reflejar las contradicciones y aciertos de sus mentores originales, por desconocida que sea su obra.

Desobediencia Civil (Pdf)
Fuente

No hay comentarios: