martes, 17 de mayo de 2011

Vida y Muerte

¿Qué es la transformación de las cosas?
“El cambio y la transformación de toda forma de vida sigue su curso, pero no sabemos quién mantiene este cambio. Por lo tanto, ¿cómo podemos conocer los comienzos? ¿Cómo podemos conocer los finales? No se puede hacer otra cosa, excepto esperar” (Chuang Tse).

“La constante transformación de todas las formas de vida es como un comienzo sin fin” (XXI, 296).

“Todas las formas de vida surgen del misterio del principio y del retorno” (XVIII, 258).

Posiblemente, el siguiente relato explica la transformación de las cosas:
“La esposa de Chuang Tse murió y Hui Tzu vino a consolarlo, pero lo encontró sentado, con las piernas cruzadas, arreglando una desportillada cubeta y cantando. Hui Tzu le dijo:

— Vivisteis como marido y mujer, y ella cuidó de tus hijos. Lo menos que podrías hacer a la hora de su muerte es llorarla debidamente y no ponerte a arreglar esa cubeta, cantando alegremente. ¡Eso no está nada bien!

Entonces le dijo Chuang Tse:

— Es cierto. Cuando ella murió, en verdad que sentí el dolor que cualquiera hubiera podido sentir por su esposa. Sin embargo, después me puse a pensar en su nacimiento y en las auténticas raíces de su ser, antes de que ni siquiera hubiera nacido. E incluso pensé no solamente en el momento anterior a su nacimiento, sino en la época en que su cuerpo ni siquiera había sido creado. Y no solamente en ese tiempo en que su cuerpo no había sido creado, sino en un tiempo anterior, en el mismo inicio de su soplo vital. Pensé después en el maravilloso misterio que le fue concedido con el soplo vital. Ese soplo vital logró la transformación necesaria para que llegase a tener un cuerpo. El cuerpo experimentó toda una serie de transformaciones para que pudiera nacer. Ahora se ha producido una nueva transformación y está muerta. Ella es como el curso de las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, que se suceden unas a otras. Ahora ella se encuentra en paz, yaciendo en su cámara mortuoria, pero si yo fuera tan lacrimógeno que me pusiese a llorar, ciertamente daría la impresión de que no comprendo la senda del destino. Por eso mismo he dejado de condolerme” (XVIII, 253-254).

En ese sentido, el misterio de la vida anula la pesadumbre de la conciencia de no ser lo que se es, pues se es uno mismo aun siendo otro. Chuang Tzu era Chuang Tzu siendo mariposa, y la mariposa era mariposa siendo Chuang Tzu. La realidad del sueño no se anula al despertar. Así, “el noble gobernante TAI (mitología gobernante de la Antigüedad) durmió el sueño de la inocencia y despertó en el sosiego de la serenidad. A veces creía ser un caballo y otras ser un buey. Su sabiduría era profundamente auténtica, su Virtud intensamente real. Nunca se preocupó por la conciencia del no-hombre” (VII, 125).

Esta línea de comprensión es la del sabio, que llegará a la ausencia total de sí mismo por la presencia en el Tao ilimitado, indistinto, indiferenciado. “La verdadera profundidad de la comprensión es ancha y firme, la comprensión débil es vaga y errante, las palabras de sabiduría son claras y precisas, las palabras necias son pequeñas y mezquinas” (II, 55). “Aquel que comprenda el Cielo y comprenda los modos de la humanidad posee la perfección” (VI, 107). “Cuando el Cielo y la humanidad no se hallan en disputa, podemos decir que eso es realmente el hombre auténtico” (VI, 110). “Hay un proverbio que dice: “Se mueve con el Cielo y descansa con la Tierra, su corazón es uno; es el rey del mundo entero; los fantasmas no lo molestan y su alma no está preocupada; su corazón se unifica con todos los seres vivientes” (XIII, 191).

1 comentario:

Roberto Poveda dijo...

La trasformación de las cosas, el dolor de vivir, el samsara... es el nirvana.

Dicho de otra forma: «La familia del Tathāgata [el Así Venido, El Buda] es la familia de la acumulación de las cosas perecederas, la familia de la ignorancia y de la sed de existencia, la familia del amor, del odio y del error» (Sutra del Diamante.)