viernes, 17 de junio de 2011

dia a dia, instante a instante


mi vida languidecía en buenos propósitos hasta que me dí cuenta que todo estaba ahí.
No me levanto de buena mañana y empiezo a amar a todos los seres sensibles, joder! a los cinco minutos la vorágine de inputs, la tensión, o la excesiva relajación me ha hecho huir de mi mismo, todo se acelera y empiezo a vivir con mis automatismos sociales, emocionales, hasta los gestos son repetidos sin ningún tipo de consciencia, toda una práctica de sufrimiento sin final.
Es lo mismo que mi pequeño zazen, al momento me paro, mi postura es definitiva, hermosa, "soy el más chulo del dojo... ah!.. pero a los cinco minutos en cuanto mi mente se escapa, la postura se derrumba, y así empieza ese ir i volver a la conciencia de uno mismo.

Justamente esa práctica de consciencia de uno mismo y del samsara es el lugar donde germina la compasión.

4 comentarios:

ane dijo...

Lo mismito, lo mismito, excepto que todavía no he sentido eso de ser la más chula del dojo. Siempre me imagino al godo, ahí, plantado como un pino o como una sequoia gigante y... claro, a la porra el subidón! :))

Comando Dharma dijo...

pues si ane, eso debe ser la práctica y no otra cosa..

PazzaP dijo...

Cuando pierdo la conciencia plena no puedo amar a todos los seres sensibles en tanto, del mismo modo, no amo una parte de mí, que es mi sombra, proyectada en esos seres que no amo cuando me levanto de buena mañana.

La compasión por el otro no se da sin la compasión por uno mismo.

Comando Dharma dijo...

Pués si, Paz, te recomiendo esta entrada en "musgo de estrellas"
http://musgodeestrellas.blogspot.com/2011/06/el-problema-del-tenzo.html