lunes, 18 de julio de 2011

Cuento Zen "El Tunel" nuestro homenaje a Nelson Mandela


“Zenkai, el hijo de un samurai viajó a Edo (antiguo nombre de Tokio) y allí se hizo empleado de un alto funcionario. Se enamoró de la esposa de éste y fue descubierto. En defensa propia, mató al funcionario. Después huyó con la esposa.

Ambos se volvieron más tarde ladrones. Pero la mujer era tan codiciosa que Zenkai se disgustó. Finalmente, abandonándola, viajó muy lejos, a la provincia de Buzen, donde se volvió un mendicante vagabundo.

Para expiar su pasado, Zenkai resolvió hacer alguna buena obra durante su vida. Enterado de la existencia de un peligroso camino sobre un acantilado, que había causado muerte y heridas a muchas personas, resolvió hacer un túnel a través de la montaña.

Mendigando comida de día, Zenkai trabajaba de noche haciendo su túnel. Cuando habían pasado treinta años, el túnel medía 664 metros de largo, 6 metros de alto y 9 metros de ancho.
Dos años antes de terminar su trabajo, el hijo del oficial a quién había asesinado, quién era un hábil espadachín, descubrió a Zenkai, y vino a matarlo en venganza.
“Te daré mi vida de buena gana” dijo Zenkai. “Sólo permíteme terminar esta obra. El día que termine, entonces podrás matarme”.

De modo que el hijo aguardó el día. Pasaron muchos meses y Zenkai se mantenía cavando. El hijo se cansó de no hacer nada y comenzó a ayudarle a cavar. Después de haber ayudado por más de un año, llegó a admirar la fuerza de voluntad y el carácter de Zenkai.

Finalmente el túnel fue terminado, y la gente podía usarlo y viajar con seguridad.

“Córtame ahora la cabeza” dijo Zenkai. “He terminado mi trabajo”. “¿Cómo puedo cortarle la cabeza a mi propio maestro?”, preguntó el joven con lágrimas en los ojos.”
fotografia tomada del Grupo Zen Rosario (Argentina)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este bonito cuento se reproduce en el film de Alejandro Jodorowsky EL TOPO (1970). Y no es la única referencia al ZEN en este film de culto.

ane dijo...

me ha emocionado y como me ha emocionado he tenido que llorar un poco. Y qué bien sienta compartir emociones tiernas.