miércoles, 16 de noviembre de 2011

Socrates ante la muerte




Resumen de las palabras finales de Sócrates al conocer su definitiva sentencia de muerte. 
Ciudadanos atenienses , temo que hayáis asumido una gran responsabilidad ante la Polis. Era viejo, bastaba con esperar y la muerte habría llegado por sí misma, de modo natural. Actuando así no tenéis ni siquiera la seguridad de haberme castigado. ¿Sabéis por ventura qué es morir? Con seguridad, una de estas dos cosas: o un caer en la nada, o trasmigrar a otra parte. En la primera hipótesis, creedme, la muerte podría ser una gran ventaja, no más dolores, no más sufrimientos; en el segundo caso, en cambio, tendría la suerte de encontrarme con muchísimos personajes excepcionales. ¿Cuánto pagaría cada uno de vosotros por hablar cara a cara con Orfeo, con Museo, con Homero o con Hesíodo? ¿O con Palamedes y con Ayax de Telamón que murieron ambos por haber sido tratados de manera injusta? Pero ha llegado la hora de partir, yo a morir y vosotros a vivir. ¿Quién de nosotros ha tenido mejor destino? Esto es oscuro para todos, menos para los dioses
Fue llevado a la cárcel donde sería ejecutado a la mañana siguiente por medio de cicuta. 
Sus amigos sobornaron a los guardias y le prepararon la huida pero él se negó pues parecería más culpable además de que, según dijo, no sería capaz de vivir lejos de su querida Atenas. Su última noche la pasó acompañado de sus buenos amigos entre los que se encontraba Platón 

Cuentan que esa noche Sócrates se empeñó en aprender una complicada melodía para tocar con la flauta. Sus amigos se lo recriminaban y le decían que para qué iba a perder su última noche de vida en algo tan complicado. Sócrates muy serio les contestó: 


¿Para que va a ser? Para aprenderla antes de morir

5 comentarios:

ane dijo...

Por unas u otras cosas, éste año es para mí casi monotema: la muerte. De algunos de los "míos", de mis pequeñas muertes, del sistema...

Sé nada de lo que hay después si es que lo hubiera.De cualquier forma, y en este momento al menos, no tengo nada que decir al respecto. Sí sé que, si pudiera elegir, preferiría hacerlo en zazen con todo lo que implica.

Cuando uno lanza una entrada nunca sabe qué se va a ordenar en quién. Siempre alegra saber que sirvió para algo hermoso. Eso: que este blog me sirve, es útil. Qué bien :)

Frida la llorona dijo...

Ejemplar modelo del buen morir.
La muerte no me da miedo en absoluto...pero tal vez en vez de aprender a tocar un instrumento me decantaría por escucharlo placidamente. Posiblemente elegiria los acordes de un piano o tal vez un nocturno de Chopin...
Así mismo intentaría recordar los valiosos tesoros del Libro Tibetano de Los Muertos.
Gracias por compartir tanta esencia.

Un abrazo Toni

Xaro La dijo...

sabiendo que ese era su momento de morir, no querer huir, simplemente preparase para transmigrar y llevarse consigo aun en las últimas horas un tocar la flauta...
Me viene a la mente una bella frase que dice (si no recuerdo mal):
Aunque si mañana fuera mi último día, hoy plantaría un árbol.

Una abrazo.

Siddharta dijo...

De què serveixen les nostres accions? Aprendre a tocar la flauta, té sentit si hem de morir demà? i perquè n'hauria de tenir si hem de morir d'aqui deu anys? Rés té sentit si busquem un caràcter definitiu. Cap acció té sentit. Ni treballar pel bé de la Humanitat: la Humanitat s'acabarà extingint, més tard o més dora. IMPERMANENCIA. La vida és solsament un joc. I pots jugar aprenent una cançó just abans de morir.

Lliçó magistral!

Inmaculada dijo...

Para Siddharta:

"Intá mahandi qu´l ras" (árabe)

Eres el más sabi@ de tod@s los que comparten este blog.

Osemanué

un "andalú"