jueves, 1 de diciembre de 2011

meditación natural..


A menudo vemos la meditación como una práctica extraña, ligada a tradiciones asiáticas, algo que se ha de aprender, algo fuera de nuestra naturaleza que es necesario agregar a nuestro bagaje vital.

Si hiciéramos un esfuerzo seguro que descubriríamos en nuestra memoria el recuerdo de alguna experiencia meditativa espontánea, natural, amable, sin meta.

Un momento de paz.

Sho Gu (pequeño aprendiz de idiota)

"Un día, cuando Shakyamuni seguía siendo un niño pequeño, en su tribu celebraron una fiesta ligada a los trabajos agrícolas, así que todos fueron al campo para celebrar el festival, cuando llegaron dejaron al pequeño protegido bajo la sombra de un árbol, al cuidado de sus niñeras. Conforme se iba celebrando la fiesta las niñeras se sintieron atraídas por la música y los bailes y dejaron solo al pequeño. Un par de horas más tarde se dieron cuenta de su descuido y corrieron a ver que le había sucedido, encontraron al niño sentado, en profunda meditación y aunque el sol durante ese tiempo había cambiado de posición, la sombra del árbol no se había movido y continuaba protegiendo al bodhisatva de la intensidad de los rayos del sol."

Años más tarde, al borde de la muerte, después de haber practicado la automortificación, a través de la privación y el ascetismo más extremos, recordó el incidente del festival de la labranza y  pensó que quizás podría ser ese el camino de la iluminación.

¿Recuerdas ahora tu momento de paz?



4 comentarios:

Mujeres Budistas Argentinas dijo...

Nunca lo pude olvidar por más que quise y al final le tuve que prestar atención y aquí estoy... Caminando con ustedes.

Frida la llorona dijo...

Hace ya años, me esforzé tanto en aprender a meditar que jamás conseguia la teoria del significado. Recuerdo de mis intentos...respiración, posición, la llama de una vela, desfocalizar...y muchas cosas más que sólo me aportaban fustración e incluso impotencia y enfado conmigo misma. De nada me servían las pautas, ni mis lecturas...
Un día, decidí no meditar, sólo dejar pasar un espacio de tiempo indefinido, sin marcar meta alguna y así supe algi más tarde que era meditar. Hoy se meditar en cualquier lugar, e incluso en cualquier momento. La contemplación de una hormiga y sus quehaceres rápidos es ya una meditación para mi.
Cualquier acto puede ser una meditación.
Debo agradecerte tus opiniones y reflexiones en mi/tu blog y esa preciosa canción que me obsequiaste. Percibí que conoces mis adentros y no te has equivocado. Mi naturaleza es rebelde y extremadamente melancólica, sufriente perenne diria yo.
Despues del mitín que termino de escribir (que tal vez canse)recibe mi más sentido saludo. Gracias Toni.

Gassho

Xaro La dijo...

Creo que ese momento no se puede olvidar jamás.
Un abrazo

Nieves dijo...

No se olvida nunca... ese momento.
Hay una certeza interior dificilmente explicable, llena de paz, realismo", luz.... una profunda union con lo que es