domingo, 11 de diciembre de 2011

mi corazón arde como el fuego



Soyen Shaku, el primer maestro zen que viajó a América, solía decir: “Mi corazón arde como el fuego, pero mis ojos están fríos como cenizas muertas”. Propuso las siguientes  reglas, que él mismo practicaría, día tras día, durante toda su vida.:
Por la mañana, antes de vestirse, quema incienso y medita.
Retírate a una hora fija. Come a intervalos regulares, con moderación y sin llegar al punto de saciedad.
Recibe a los invitados con la misma actitud que tienes cuando estás solo. Cuando estés solo,  mantén la misma actitud que al recibir invitados.
Observa lo que dices, y, digas lo que digas, ponlo en práctica.
Cuando se te presente una oportunidad, no la dejes escapar. Sin embargo, piénsatelo siempre dos veces antes de actuar.
No te lamentes por el pasado. Dirige tu mirada hacia el futuro. Mantén la intrépida disposición de un héroe y el  corazón cariñoso de un niño.
Al irte a acostar, duerme como si se tratara de tu último sueño. Al despertarte, sal inmediatamente de la cama como si tirases un par de zapatos viejos.

Del libro Carne de zen, huesos de zen

1 comentario:

Xaro La dijo...

...el corazón cariñoso de un niño.

Sabios consejos y dichos de esta forma tan hermosamente poética...Me han encantado.
Aunque suelo hacer algunas de las cosas que dice, seguiré sus sabios consejos.
Gracias Maestro Soyen Shaku.
Gracias Toni
Un abrazo