sábado, 4 de febrero de 2012

abriendo el bol del Tathāgata




Hoy en día la pobreza es un factor de marginación.
Es natural que en una sociedad que existe gracias al consumismo, la gente que no tiene para gastar es considerada absolutamente inutil.

Más allá de la pobreza material, hemos de conservar la pobreza de espíritu.
O el espíritu del pobre.
Ese espíritu que hace que un plato de comida sea un regalo del Universo.
Un vestido hecho de arapos (kesa) nuestro más preciado tesoro.
La sombra de un arbol una conjunción cósmica hecha aquí y ahora para nosotros.
Un amigo o un enemigo en la via ( o quise decir vida...) el mismo Buda.



Teppatsu
chirikuru ha uketa
Mi cuenco de mendigar
ha aceptado
las hojas que le han caído
Taneda Santoka

4 comentarios:

ane dijo...

!!!!!

Xaro La dijo...

Pobreza de espíritu, humildad...esas cosas que hacen al hombre grande.

Meencanta el haiku de Santoka

Besos

gorka dijo...

Gracias!

¡Tat Twam Asi! ¡Eso eres tú!

unsui dijo...

¡Magnífica entrada!
Un abrazo
j