domingo, 10 de junio de 2012

fuyo dokai






Cuando apunta el día entro en el Dojo de Buda,
la luna brilla en el cielo.

Al anochecer subo al pico del buitre,
el sol  deslumbra mi mirada.

El cuervo posee el color de la nieve,
la oca solitaria camina con su rebaño.

Es en este instante que todas las cosas son "unidad".
¿que diferencia hay entre uno mismo y los otros?


Sobre el estrado de los antiguos Budas y en la casa de los patricarcas,
los amigos que van y vienen son acogidos con calidez.

¿decidme, valientes, a donde nos lleva todo esto?
Para las generaciones futuras,
plantemos más árboles sin sombra.

Si me alzo sobre mi asiento para hablar,
ya estoy en el reino de las imperfecciones.

Si fijo la mirada de mis ojos
esto no es más que un error añadido.

La transmisión especial en una sola palabra
es un ladrón que desvalija vuestra casa.

No perder la fuente original
es ser semejante a un ladrón acomodado en su guarida.

Realidad auténtica, santidad, vulgaridad
no son más que palabras en un sueño
Buda y seres sensibles formas aleatorias.


Puesto que estais aquí
dirigid vuestra luz hacia el interior.
Iluminad vuestro entorno
abrid vuestras manos y aceptadlo todo.

Y aún con todo esto no habeis sido liberados
sois parecidos a una cigarra helada
aferrada a un arbol muerto
incapaces de dar media vuelta 
pues cesaron vuestros llantos.

Fuyo blande su espantamoscas


Aunque entréis ahí
no comprendeis lo que fué establecido por los budas.
Y aun surgiendo en el este y desapareciendo en el oeste
abriéndoos y cerrándoos libremente
vosotros no habréis podido ser ni siquiera ser el sueño de los que han estado ante los budas.


Sabed que existe un hombre 
que no pide nada a nadie
que no acepta ninguna orden
ninguna enseñanza
que no se somete a ninguna norma.


No fijeis vuestra mirada y no os preocupéis más por mi.


Cuando usamos las palabras para señalar el camino
nos limitamos al instante presente.
Cuando el hombre sin lengua habla, y el hombre sin piernas camina
todavía no están en unidad con el hombre verdadero.


¿Comprendéis?


Cuando el dragón brama 
no sirve de nada escuchar.
Cuando el tigre ruge
es inutil derrumbar los pensamientos.
Un monje pregunta:
"Cuales son las palabras que pueden expresar todo esto?"
Fuyo Dokai responde:

"Lo que no se puede pensar, incluye la totalidad del universo"
"El hombre de madera se pasea entre las llamas"




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Fuyo Dokai [Fu-ying Tao-kai] (1043 – 1118) es un maestro chino del linaje soto, célebre por haber añadido agua a la sopa de arroz cuando le llegaron numerosos discípulos. Nacido en una época de una relativa decadencia del zen, el lo restableció con el vigor y la pureza original. Dôgen dijo de el:  “És la fuente del zen soto, su raiz, su rama, sus huesos y su tuétano.”

Esta versión del sermón la podemos disfrutar gracias a Étienne Zeisler.

4 comentarios:

gorka dijo...

Sabia contestación de Fuyo Dokai...

Gracias _/\_

Sergi Iglesias Romero dijo...

Gracies

Ki dijo...

És meravellós!!

Xaro La dijo...

Preciosísimo

Un abrazo