lunes, 16 de julio de 2012

postura


La postura: una cuestión de equilibrio:



Las personas nuevas e incluso los antiguos comprenden a veces mal la realidad morfológica de zazen.


Cuando no se comprende, se enseña o se practica correctamente, pueden aparecer dificultades que hacen que la postura se vuelva dificil o incluso imposible de practicar.


Los consejos que dan aquellos que son responsables de la enseñanza, durante las iniciaciones o durante zazen, deben ser precisos, claros y justos, pues cada uno los interpreta en función de la propia idea que tiene de su cuerpo o lo falsea imitando lo que cree que es una buena postura. Igual que el ojo no puede verse a si mismo, es imposible ver la propia postura desde el interior. Tampoco podemos corregirnos a nosotros mismos a partir de un concepto o de un esquema imaginario. El rol de los enseñantes es por este motivo muy importante.


La simplicidad y la verdad de la postura residen en una percepción clara de la verticalidad y de los mecanismos corporales que se ponen en juego.

El deseo de obtener o de conseguir un resultado y las malas costumbres en la manera de comportarse, seoponen a la comprensión intuitiva de esta verdad.

La postura de zazen es una postura sin tensión en la que todo es un juego de equilibrios. El equilibrio pornaturaleza es inestable. es Mujo, la impermanencia, la capacidad de cuestionarse en todo momento ajustandonos al instante presente. La pérdida de esta búsqueda de equilibrio, hace que la postura se fije en una rigidez corporal que, a la vez, refleja y crea la rigidez mental.

A pesar de la aparente contradicción, no es necesario ningún esfuerzo para quedarse sentado (o mantenerse de pié), ya que esto depende de la estabilidad del equilibrio. Quedarse inmóvil en esta posición supone mantener una atención siempre alerta para conservar el cuerpo en equilibrio, "en las diez direcciones", sin permanecer en ninguna de elllas. "con un empeño total" dice el maestro Dogen.

Shikantaza, simplemente sentarse no necesita demasiados conocimientos anatómicos, pero debe respetar el mecanismo corporal tal y como ha sido creado por la naturaleza. En el simplemente sentarse no hay nada más que hacer que mantenerse en la condición normal del cuerpo, en el justo equilibrio entre la tensión y la relajación. Entre el el hacer y el no hacer.

Un mejor conocimiento interno del cuerpo facilitará para muchos la práctica de zazen. Es imposible describir todos los mecanismos que la postura implica, pero cada uno podrá adaptar según sus necesidades los principios expuestos quí sobre la pelvis y la columna vertebral.




La pelvis

El postulado de base es: "La postura entera depende de la posición de la pelvis" en donde se encuentra el centro de gravedad del cuerpo. Es esencial comprender que en la posición sentada la pelvis debe permitir una elevación sin tensión de toda la columna vertebral, lo que permitirá automáticamente colocar la cabeza en una postura justa. De ahí viene la importancia primordial de un zafu suficientemente alto o tupido, adaptado a cada individuo. (No hay que dejar que un principiante practique sin haber estudiado antes este aspecto en él).

La zona inferior de la pelvis, los isquiones, llamados a veces huesos de las nalgas, está en contacto con el zafu. El punto del medio entre los dos isquiones (detrás del cual se encuentra el ano y delante del cual se encuentra el sexo) es el punto de partida del eje vertical a partir del cual se eleva la postura y que llega hasta la cima del cráneo; que es también la cúspide del triángulo cuyos otros vértices son los dos puntos de contacto de las rodillas con el suelo.

A partir de este triángulo se estabiliza la pelvis y se eleva la columna vertebral.

Depende de como se desplacen los puntos de apoyo de los isquiones, por la razón que sea, hacia adelante o hacia atrás del punto de equilibrio, o bién se redondea la espalda y se desplaza el mentón hacia adelante, o bien se pondrá excesiva tensión en la columna vertebral (se arquearán las lumbares), la caja torácica se bloqueará y la nuca se pondrá rígida. Mantenerse inmovil durante un largo rato en una de esas posturas, nos perjudicará la espalda al cabo de algún tiempo.

Entre esas dos posturas, esixte la postura del medio.

El principio de la interdependencia es el segundo postulado que se aplica a todos los elementos del esqueleto y de la musculatura. A partir del centro que es la pelvis, se determina todo el juego de equilibrios, de tensión y de relajación que la postura va a crear.

La tensión (o la relajación) justa de la columna vertebral, la posición justa de la cabeza, van a depender pués únicamente de la postura justa de la pelvis (la cual, según hemos dicho antes, depende en gran parte, aunque no completamente, de la altura del zafu).

Corregir la cabeza sin corregir la pelvis, corregir la pelvis sin tener en cuenta la altura del zafu, son intervenciones que no arreglarán la raiz del problema. Antes de cualquier corrección hay que observar, comprender cuál es el origen de lo que aparece como un error. A veces es mejor no corregir, sobre todo cuando se practica desde hace poco tiempo. A veces los errores se van reajustando gracias a una mejor comprensión de la verticalidad y no necesitan que intervengamos sistematicamente.




La columna vertebral

Es un hueso largo inmovil, que se compone de 7 vértebras cervicales, 12 vértebras dorsales, 5 vértebras lumbares, del sacro (el hueso del medio de la pelvis) y del coxis. El conjunto de estas vértebras forma una serie de curvas que varían de un individuo al otro y se modulan según el comportamiento y las costumbres. A veces las deformaciones son irreversibles y esto hay que tenerlo en cuenta cuando se corrige una postura.

En su mejor estado, las vértebras se disponen una encima de la otra como una pila de cubos. Están separadaspor un disco intervertebral provisto de un núcleo, una especie de bolita de un líquido gelatinoso. El disco y el núcleo forman un amortiguador, hecho para que las vértebras puedan soportar el máximo de presiones (3)

Las vértebras están unidas entre sí por un conjunto de ligamentos continuos o discontinuos que a su vez sostienen las articulaciones entre sí. Tienen un rol pasivo y son inextensibles.

La movilidad de las vértebras queda segurada gracias a una serie muy compleja de músculos delanteros, posteriores y laterales que permiten la flexión, extensión o torsión de la columna vertebreal(4)

En la postura sentada y cuando se coloca correctamente la pelvis encima de un zafu suficientemente alto, el juego de toda la musculatura intervertebral se ajusta según la ley del mínimo esfuerzo, entre la parte de delante y de detrás, entre la derecha y la izquierda, creando una postura de equilibrio sin tensión en la cual se deja realmente que la columna vertebral se extienda hacia el cielo, siguiendo el sentido de la verticalidad. Las vértebras dejan de estar comprimidas o solicitadas por la voluntad y la energía se puede distribuir por todo el cuerpo a través del vulvo raquídeo que deja de estar bloqueado en algun punto concreto.

El individuo de constitución normal no tiene porque hacer ningun esfuerzo para mantener la columna vertebrál en la postura óptima de equilibrio. Tan solo unos movimientos insignificantes de los músculos intervertebrales son suficientes para generar el equilibrio sin ninguna tensión. No merece la pena querer hacer la postura, hay que abandonarse a ella.

Según las personas, la postura oscila a partir de la postura de equilibrio, llegando hasta los dos extremos que son la espalda encorvada o las lumbares demasiado arqueadas.




La espalda curvada

Puede ser debido a varias causas: la incapacidad de bascular bien la pelvis hacia adelante debido a la rigidez de la musculatura o de las piernas, o debido a un exceso de musculatura, a un problema de mecánica o un zafu demasiado delgado....

El peso del cuerpo descansa sobre la parte posterior de los isquiones(5) La cabeza, siguiendo el juego de interdependencia de las vértebras, caerá hacia adelante. La nuca aguanta ella sola todo el peso de la cabeza, lo cual provocará tensión en la parte alta de la espalda. En esta posición curvada, se comprime la caja torácica y la respiracion se acorta.

Durante todo el tiempo que dura la meditación, las vértebras se mantienen derechas con ayuda no solo de los músculos, sino también de los discos intervertebrales. Como consecuencia aparece un desequilibrio entre la musculatura de delante y la de detrás, entre la derecha y la izquierda. Los ligamentos y músculos posteriores están sometidos a una tensión crónica.

Se provoca un pinzamiento en la parte delantera del disco intervertebral y una distensión en su parte posterior, lo que hace que se compriman los nervios situados en el canal raquídeo (especialmente el nervio ciático que tiene su raíz en zona lumbar(6)

Todas estas tensiones crónicas pueden provocar a largo plazo una inflamación local o general, una hernia discal y otros transtornos que harán que la práctica se vuelva dolorosa o incluso imposible.

Para corregir una espalda excesivamente curvada, hay que tocar solamente la pelvis empujándola hacia adelante ejerciendo una presión en el sacro. También puede ayudar el hecho de levantar la pelvis utilizando un zafu más alto, compensando la incomodidad de las piernas dejando de manera provisional la persona pueda utilizar un soporte bajo unaq o ambas rodillas. Existen otros medios puesto que cada postura es diferente.




Las lumbares demasiado arqueadas

Cuando se arquean excesivamente las lumbares quiere decir que existe una incomprensión en la noción del equilibrio en la relajación y en el miedo a abandonarse. El practicante que se fuerza de ese modo desea hacerlo bién, quiere llegar a tener una buena postura, quiere conseguir algo.

La pelvis está demasiado basculada hacia adelante(5)

El arquear excesivamente las lumbares hará que los músculos de esa zona se tensen como cuerdas, estirando también los ligamentos de la zona delantera, oprimiendo la parte posterior de los discos intervertebrales y haciendo que se abran por delante(7)

Como consecuencia la caja torácica se bloqueará, como quién saluda a lo militar, y se frenará el movimiento natural de la respiración. La cabeza se irá atrás y el menton hacia adelante. Para poder corregir la postura de la cabeza, se incitará al practicante a que entre el mentón y se creará así una excesiva tensión en el cuello y sobre todo en la nuca. Aparecerá así un doble mentón(7)

Igual que cuando se curva excesivamente la espalda durante largo tiempo, el arquear demasiado las lumbares forzará los ligamentos, músculos y discos de forma perjudicial y esto originará diferentes consecuencias (cansancio, inflamación, desarreglo mecánicos....) que pueden hacer que la persona se aleje de la práctica.

Para corregir esta postura de hipertensión, lo ideal es desplazar la pelvis hacia atrás, pero esto no es facil hacerlo durante zazen. Es mejor colocar la mano en el esternón e incitar a que la persona disminuya la tensión del torax y como consecuencia afloje la tensión lumbar. A veces el practicante no está receptivo a este tipo de correcciones, pues puede tener la impresión que que afloja demasiado su postura, de que se deja caer, es decir de que entra en un terreno que no conoce.

La persona acepta mejor la corrección cuando se le explica después de zazen. Se puede poner el kyosaku en la espalda (colocando desde el coxis hasta la cabeza) y pedir a la persona que se relaje al contacto del bastón aflojando la tensión de la zona lumbar y relajando la caja torácica. Si es necesario para que la persona comprenda hay que colocarse en la misma postura. También es necesario corregir también la altura del zafu (que en este caso debe disminuir).




Llegar a una conclusión simple es imposible

Cada practicante encuentra en su práctica sus dificultades.

No se puede pues corregir en forma estandar. Las personas que enseñan deben hacer o sugerir las correcciones con espíritu de compasión, con delicadeza y con una comprensión real de la mecánica corporal. Puesto que todo es interdependiente, cada corrección tiene sus repercusiones. Así pués hay que intervenir en la base y no crear por falta de discernimiento una nueva dificultad. Si uno no sabe con exactitud de donde vienen el error, es mejor no corregir. Si no se comprende una corrección, no hay que dudar en preguntar a la persona responsable.

El origen de la mayoría de los errores está en la postura de la pelvis, en el centro de la postura. Si esta está bien colocada, el resto se irá corrigiendo poco a poco. Se puede conseguir hacer desaparecer viejas deformaciones de la columna vertebral con paciencia y una sólida fé.

Las piernas merecen un capítulo aparte. Nos extenderíamos demasiado si quisiéramos abordar aquí todos los aspectos... Existe el loto, el medio loto y el cuarto de loto. Para muchos esto representa una dificultad, sobre todo al principio de la práctica. Lo esencial es que la espalda se mantenga derecha sin esfuerzo. Aquellos que tienen dificultad con las piernas deben comprender los mecanismos que entran en juego, la rigidez muscular de las piernas, de las caderas y de qué manera pueden influir los hábitos del trabajo, de la alimentación, del comportamiento, del deporte....




Estudiar, tener paciencia, observar y aprender a ver nuestro cuerpo a partir del manantial de la conciencia y no a partir de la percepción limitada de un ego que se aflige y sufre.

Del mismo modo aquel que busca corregirse no debería luchar contra sus propios errores o sus desviaciones, ni descuidarlas, ni tampoco querer dominarlas por la fuerza. Al contrario debería servirse de ellas para poderse cambiar. A veces cometer un error nos permite corregirnos mejor.

En cada Zazén la postura se crea de nuevo, manteniéndonos atentos a lo que está pasando en nuestro cuerpo, intentando comprender la dinámica desde dentro. En la práctica hay que estar cuestionándose siempre, hay que aceptar que nos molesten, hay que estudiarse a uno mismo. El maestro Deshimaru nos recordaba lo siguiente: "Permaneced frescos, no como una cerveza desbravada".

En cuanto al cuerpo mismo, este no esta tan importante. Es efímero por naturaleza y condicionado por las leyes de la impermanencia, pero el Buda le utiliza para aparecer en este mundo. Esta es la razón por la cual esta morada debe ser mantenida, respetada y utilizada para practicar la Vía. Es en la postura donde cada uno ve su propio espíritu y que revela nuestra verdad original. El cuerpo, el espíritu, como son una unidad, son la eternidad en una simple postura, en un solo instante.

Guy Mercier.

3 comentarios:

Xaro La dijo...

Gracias Toni, muy completo.

Me lo guardo para ir leyéndolo de vez en cuando, siempre va bien recordar ciertas cosas.

Un abrazo

Anónimo dijo...

ahí estás en zazen: http://shikantaza.blog.com/archives/195/

Anónimo dijo...

Te digo lo mismo que Xaro.
Muchas gracias.
Ángel Hosshin