martes, 24 de julio de 2012

sermón sobre Angulimala



Así lo he oído. En cierta ocasión, el Bienaventurado residía en Savatti, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika. Entonces, en el reino del rey Pasenadi de Kosala, había un bandolero llamado Angulimala, un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente. Con sus fechorías devastaba pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, llevaba un collar hecho con los dedos de sus víctimas.

Un día por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió y tomando su cuenco y su manto, fue a Savatti en busca de comida donada. Habiendo caminado por Savatti recolectando comida, tras volver de la colecta de ofrendas, después de comer, habiendo ordenado su aposento, tomó el cuenco y el manto y se dirigió hacia la carretera por la que merodeaba el bandolero Angulimala. Los ganaderos, pastores y campesinos que pasaban a toda prisa, al ver que el Bienaventurado se dirigía hacia la carretera por la cual merodeaba el bandolero Angulimala, le decían:

- No vayáis por ese camino, asceta, por él merodea el bandolero llamado Angulimala, un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente. Con sus fechorías ha devastado pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, lleva un collar hecho con los dedos de sus víctimas. Asceta, por este camino van grupos de diez, veinte, treinta y cuarenta personas y aún así , caen en manos del bandolero Angulimala.

Por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía su camino.

Por segunda vez….(como antes)… Por tercera vez…(como antes)…Pero por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía su camino.

El bandolero Angulimala vio venir de lejos al Bienaventurado y habiéndolo visto pensó: “¡En verdad que es increíble, en verdad que es extraordinario! Se sabe que por este camino, aunque vengan en grupos de diez,veinte, treinta o cuarenta personas, igualmente caen en mis manos; pero aquí llega un solo asceta, sin compañía, como traído por el destino. ¿Y si le quitara la vida a este asceta?”.

Entonces el bandolero Angulimala, habiendo tomado la espada y el escudo, el arco y las flechas, se puso a seguir de cerca al Bienaventurado. Entonces el Bienaventurado recurrió a una de sus facultades paranormales y he aquí que el bandolero Angulimala, por más veloz que caminase, no conseguía alcanzar al Bienaventurado, quien continuaba caminando normalmente. Entonces el bandolero Angulimala pensó: “En verdad que es increíble, en verdad que esextraordinario. Antes podía alcanzar y atrapar a un elefante…a un caballo…a un carruaje…a un ciervo, pero ahora por más veloz que camine, no consigo alcanzar a este asceta, quien continúa caminando normalmente”.

Entonces se detuvo y dijo al Bienaventurado:

- Párate asceta, párate asceta.

- Parado estoy, Angulimala, párate tu también.

Entonces Angulimala pensó: “Estos ascetas hijos de los Sakyas, dicen la verdad, se ajustan a la verdad. Pero este asceta aunque sigue caminando, me dice: “Parado estoy, Angulimala, párate tu también”. ¿Y si le preguntara a este asceta?

Entonces el bandolero Angulimala habló al Bienaventurado en verso:

Mientras tú caminas, asceta, me dices que ya has parado y estando yo parado, me dices que no lo estoy.

 Te pregunto por el significado, asceta ¿por qué tú estás parado y yo no?

- Parado estoy Angulimala, por haber abandonado la violencia hacia todos y cada uno de los seres vivientes. Pero tú no respetas a los seres que respiran, por eso yo estoy parado y tú no.

; ¡Al fin!, un gran sabio y honorable asceta viene al bosque por mí”. Habiendo escuchado su verso sobre la Enseñanza, en verdad que renunciaré al mal.

Tras haber dicho esto, el bandolero tomó su espada y sus armas y las arrojó al fondo de un barranco.

Luego el bandolero se postró a los pies del Bien Encaminado y le pidió dar el paso. (nota: transitar de la vida de laico a monje).

Entonces, el Buddha, el gran sabio compasivo, el maestro del mundo con sus dioses, le dijo así: “Ven monje”. De este modo llegó a ser monje.

Entonces el Bienaventurado se puso en marcha para volver a Savatti, con el venerable Angulimala como acompañante. Al poco tiempo,caminando y caminando, llegó a Savatti. Allí el Bienaventurado se instaló en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika.

En aquella ocasión, mucha gente se agolpaba a las puertas del palacio del rey Pasenadi, alborotando y gritando:

- ¡Señor, hay un bandolero en vuestro reino, se llama Angulimala, es un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente! Con sus fechorías devasta pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, lleva un collar hecho con los dedos de sus víctimas. Señor, ¡líbranos de él!

Entonces el rey Pasenadi de Kosala, con una escolta de quinientos jinetes, partió de Savatti hacia el parque por la mañana temprano. Viajó en su carruaje hasta donde el terreno lo permitía, luego se bajó del carruaje y continuó a pié hasta donde estaba el Bienaventurado. Se le acercó, le ofreció sus respetos y se sentó a un lado. Una vez sentado, el Bienaventurado le dijo así:

- ¿Qué te ocurre gran rey? ¿Amenaza hostilidades el rey Seniya Bimbisara de Magadha, o los Licchevis de Vesali, o algún otro rey?

- No, venerable señor, no amenaza hostilidades el rey Seniya Bimbisara de Magadha, ni los Licchavis de Vessali, ni ningún otro rey. Se trata, venerable señor, de que hay un bandolero en mi reino, se llama Angulimala… [como antes]…Venerable señor, no conseguiré librarme de él.

- Y si vieras, gran rey, que Angulimala, habiéndose cortado el pelo y barba, habiéndose puesto el hábito anaranjado, ha dado el paso de la vida del hogar a la vida sin hogar; y se abstiene de matar a seres vivientes, se abstiene de tomar lo que no le es dado, se abstiene de mentir, come una sola vez al día, es casto, virtuoso y benigno, ¿qué le harías?

- Le ofreceríamos nuestros respetos, venerable señor, nos levantaríamos, le cederíamos el asiento y le pediríamos que aceptara hábitos, comida, donativos, alojamiento, medicamentos, le daríamos resguardo, protección y defensa. Pero, venerable señor, ¿cómo puede alguien inmoral y malvado llegara ser tan virtuoso y tener tanto dominio de si mismo?

En aquel momento, el venerable Angulimala estaba sentado no muy lejos del Bienaventurado. Entonces el Bienaventurado, habiendo extendido el brazo derecho, dijo al rey Pasenadi de Kosala.

- Este, gran rey es Angulimala.

- Entonces el rey Pasenadi de Kosala se atemorizó, quedando paralizado de miedo y con los pelos de punta. Entonces el Bienaventurado, viendo el temor, el pánico y los cabellos erizados del rey Pasenadi de Kosala, le dijo:

- No temáis, gran rey, no hay nada que temer de él.

Entonces el rey Pasenadi de Kosala dejó de estar atemorizado, paralizado de miedo y con los pelos de punta. Se dirigió adonde estaba el venerable Angulimala y le dijo:

- Venerable señor, ¿de verdad es vuestra excelencia Angulimala?

- Así es, gran rey.

- A qué clan pertenece el padre de vuestra excelencia? ¿A qué clan pertenece vuestra madre?

- Mi padre es Gagga, gran rey. Mi madre, Mantani.

- -Larga vida a vuestra excelencia, hijo de Gagga y de Mantani. Yo procuraré a vuestra excelencia hábitos, comida donada, alojamiento y medicinas.

En aquel entonces, el venerable Angulimala habitaba en el bosque, comía lo que le daban y hechos de harapos tenía los tres hábitos. Entonces el venerable Angulimala le dijo al rey Pasenadi de Kosala:

- No hace falta gran rey; tengo completos los tres hábitos.

Luego el rey Pasenadi de Kosala volvió adonde estaba el Bienaventurado, se le acercó, le ofreció sus respetos y se sentó a un lado. Una vez sentado, el rey Pasenadi de Kosala dijo al Bienaventurado así:

- Es increíble, venerable señor, es extraordinario, venerable señor, el modo en el que el Bienaventurado adiestra a los que están por adiestrar, pacifica a los que no tienen paz y lleva al Nibbana definitivo a los que aún no lo han logrado.

- Cuando os parezca que es el momento, gran rey.

Entonces el rey Pasenadi de Kosala se levantó de su asiento, ofreció sus respetos al Bienaventurado y manteniéndolo a su derecha, se marchó.

Entonces, por la mañana temprano, el venerable Angulimala se vistió y tomando su cuenco y su manto, entró en Savatthi en busca de comida donada. Mientras recorría Savatthi en busca de comida, vio a una mujer dando a luz a un niño mal colocado y deforme. Al verla pensó: “¡Cuanto sufren los seres! ¡En verdad cuanto sufren!”.

Entonces habiendo regresado de la colecta en Savatthi, después de comer, el venerable Angulimala fue adonde estaba el Bienaventurado, se le acercó, le ofreció sus respetos y se sentó a un lado. Una vez sentado, el venerable Angulimala le dijo al Bienaventurado:

- He aquí, venerable señor, que por la mañana temprano…[se repite la narración anterior]…Al verla pensé: “Cuanto sufren los seres! ¡En verdad, cuanto sufren!”.

- Anda Angulimala, ve a Savatthi, acércate a esa mujer y dile: “Yo, hermana, desde que nací, no recuerdo haber quitado la vida intencionalmente aningún ser viviente. En virtud de esta verdad que te mejores tú y se mejore tu hijo.”

- Venerable señor, ¿no será esto mentir deliberadamente? Porque, venerable señor, yo he quitado la vida a muchos seres vivientes intencionadamente.

- En ese caso, anda, Angulimala, ve a Savatthi, acércate a esa mujer y dile:

 “Yo, hermana, desde que nací de Noble nacimiento, no recuerdo haber quitado la vida intencionalmente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y tu hijo”.

- - Si, venerable señor.



Y tras responder al Bienaventurado, el venerable Angulimala fue aSavatthi, se acercó a aquella mujer y le dijo: “Yo, hermana, desde que nací de Noble nacimiento, no recuerdo haber quitado la vida intencionadamente a ningún ser viviente. En virtud de esta verdad, que te mejores tú y se mejore tu hijo”.

Acto seguido la mujer y el hijo se pusieron bien.

No mucho después, viviendo retirado, diligente, fervoroso y resuelto, el venerable Angulimala, realizándola por sí mismo con conocimiento superior, en este mismo mundo, logró y permaneció en la perfección suprema de la vida de santidad por la que los hijos de familia hacen bien en dar el paso de la vida del hogar a la vida sin hogar. Y supo: “Aniquilado el renacer, cumplida la vida de santidad, hecho lo que había por hacer, no hay ya más devenir”. Y el venerable Angulimala fue perfectamente santo. 

Una mañana, el venerable Angulimala se vistió y tomando su cuenco y su manto, entró en Savatthi en busca de comida donada. 

En aquella ocasión, alguien arrojó una piedra que dio en el cuerpo del venerable Angulimala, otro le arrojó un palo que también le dio en el cuerpo y otro le arrojó unos guijarros que igualmente dieron en el blanco.Entonces, el venerable Angulimala, con la cabeza abierta y chorreando sangre, el cuenco destrozado y el manto hecho trizas, fue adonde estaba el Bienaventurado. El Bienaventurado vio venir de lejos al venerable Angulimala y le dijo:

- Acéptalo, brahmín, acéptalo, brahmín. Estás experimentando en este mismo mundo el resultado de tus acciones, brahmín. De otro modo, el resultado de tus acciones te habría hecho ir a los infiernos durante muchos años, durante muchos cientos de años, durante muchos miles de años.

Un día, estando en la soledad del retiro y experimentando la felicidad de la liberación, el venerable Angulimala exclamó solemnemente:

-Aquel que antes era descuidado pero después es diligente,
ése ilumina el mundo como la luna cuando no hay nubes.
Quien estaba oscurecido por las malas acciones que hizo y por sus obras beneficiosas, ahora ya no lo está,
ése ilumina el mundo como la luna cuando no hay nubes.
El joven monje que practica la instrucción del Buddha
ése ilumina el mundo como la luna cuando no hay nubes.
Ojalá que mis enemigos escuchen una plática sobre la Enseñanza,
ojalá que mis enemigos practiquen la instrucción del Buddha.
Ojalá que mis enemigos sigan a esos hombres que, en paz, invitan a adoptar la Enseñanza.
Ojalá que mis enemigos escuchen alguna vez la enseñanza de quienes promulgan la paciencia y elogian la mansedumbre y que viven en conformidad con ella.
Así no obrarán con violencia ni hacia mi ni hacia nadie,
y logrando la paz suprema, protegerán tanto a los fuertes como a los débiles.
Como los acanaladores encauzan las aguas, como los flecheros hacen flechas bien rectas,
como los carpinteros dominan la madera, así los sabios se dominan a si mismos.


Hay quienes adiestran a palos, otros con aguijadas y látigos,
pero yo he sido adiestrado por uno que no usa ni palo ni espada.
Inofensivo me llaman aunque violento fui,
el de hoy es mi verdadero nombre, porque ya con nadie violento soy.
Yo fui el famoso bandolero Angulimala.
Arrastrado por la gran corriente tomé refugio en el Buddha.
Yo fui el famoso Angulimala, el sanguinario.
Ved ahora a que refugio me he acogido, cortando la soga del devenir.
Habiendo cometido muchas acciones conducentes a malos destinos,
ya he pagado aquí los frutos de mis acciones y como con la conciencia tranquila.
La gente ignorante y necia es descuidada;
el inteligente cultiva la diligencia como su mayor riqueza.
No seáis descuidados, no os acostumbréis a disfrutar de los placeres de los sentidos.
Diligentes, meditad para alcanzar la felicidad más excelsa.
Bien encaminada fue mi decisión, no me equivoqué,
de las enseñanzas conocidas, he venido a la mejor.
Bien encaminada fue mi decisión, no me equivoqué,
habiendo obtenido el triple conocimiento, he realizado la instrucción del Buddha.

1 comentario:

Ki dijo...

Mil gracias!