miércoles, 14 de noviembre de 2012

fukanzazengi (paso a paso)

Propongo como forma de estudio que entre todos podamos comentar, lo que a nuestro entender y conforme a nuestra práctica, nos dice este texto del Maestro Dogen (1200-1253).

Creo que la mejor manera es hacerlo paso a paso.

Con la esperanza que el compartir este ejercicio nos pueda servir a todos para aclarar la Via de Budha.

Gracias por vuestra colaboración.

Comando Dharma.




El Camino es, sencillamente, perfecto y todo lo impregna ¿Cómo puede estar condicionado a la práctica o a la iluminación? El Vehículo del Dharma es libre y sin trabas ¿Qué necesidad hay de un esfuerzo concienzudo? Ciertamente, el cuerpo íntegro va más allá del polvo del mundo ¿Quién puede creer que existen medios para sacudirlo y dejarlo limpio? El Camino nunca se aparta de uno, está donde uno está. ¿Por qué afanarse en pulirlo? Nada está lejos en este preciso lugar. ¿Qué sentido tiene ir practicar allá o acá?

Roberto Poveda Anadón dijo...

Seguir sinceramente la vía del Buda no quiere decir imitar una forma externa o memorizar unos saberes externos a nosotros mismos. La vía del Buda tiene como punto de partida la propia vida, uno mismo, una pregunta intima, y su meta no puede ser otra que la propia vida. En estas primeras palabras del Fukanzazengi, Dogen, formado en la escuela Tendai y, por tanto, profundo conocedor del sutra del loto, en el que se afirma que la naturaleza de Buda es inherente a todos los seres, nos dice cual fue su propia pregunta: ¿Porqué es necesario practicar, si en el fondo somos ya todos budas?

En el fondo creo que en estas líneas Dogen nos invita, no a que le imitemos, a que adoptemos su propia pregunta como si fuera la nuestra (lo cual no sería más que recrear una pantomima, una ilusión, acrecentando nuestra ignorancia), sino a que indagemos, de verdad, cual es nuestra propia pregunta, qué es lo que, más allá de cualquier ensoñación o fascinación, externa o interna, nos ha llevado a iniciar el camino (suponiendo que lo hayamos iniciado), es decir a que sinceramente nos planteemos cual es el koan de nuestra propia vida.

15 de noviembre de 2012 09:18

Roberto Poveda Anadón dijo...

Se me olvidó algo, felicitar al Comando por su propuesta al invitarnos a leer y a reflexionar detenidamente, frase por frase, sobre un "texto clasico" como es el Fukanzazengi. Creo que en esta época, en que los seguidores del budismo zen -y puede que no solo en occidente sino también en oriente- con frecuencia y con razón podemos sentirnos un tanto huerfanos de referentes verdaderos, esta propuesta es enormemente pertinente. Gracias.

15 de noviembre de 2012 09:28

Xaro La dijo...

Fácil de sentir, difícil poner en palabras...

Se me ocurre la frase de Sergi
"el paso camina"
el camino es perfecto y acallado el polvo del mundo sin duda se llega justo al lugar en que uno siempre ha estado
Bendita Luz

Un abrazo


15 de noviembre de 2012 16:00

Delia dijo...

Precioso texto, valiosa invitación, y muy apreciado el aporte de Roberto Poveda Anadón y Xaro La. Gracias, un abrazo.

16 de noviembre de 2012 11:40

Ane Elexpe dijo...

Vale, conceptualmente lo entiendo e incluso de vez en cuando, en cortos destellos realmente geniales, podría haberlo dicho yo misma. Pero ¿cómo fue posible que cayeran en esos momentos algunos de los velos que me cubren afeando lo que de natural es puro y perfecto?

No me queda más remedio que practicar el desaprendizaje y, llegados a este punto, casi me da igual una que otra forma pero para mí es obligatoria la práctica de barrer lo que sobra, lo añadido, de quedarme “en cuadro”, por decantar y dejar que se pose en su sitio la programación mental que, naturalmente y con buenas y malas intenciones (como vuelve a ser natural), implantaron en mi infancia y ver qué pasa. Por recuperar la mirada original, más y más inclusiva hasta que incluye todo y no hay nada fuera porque fuera y dentro han dejado de ser enemigos ficticios que mantienen a sangre y fuego sus fronteras.

Grandes momentos certificados después de sucedidos (porque estas cosas se analizan siempre a posteriori), con la ayuda de la práctica y del estudio de lo que tantos, y de tantas formas Tradicionales, se esforzaron en transmitir con palabras lo que pudieron y como buenamente pudieron.

Un saludo, Comando, realmente iba haciendo falta que alguien facilitara estos intercambios. Y un abrazo en el Dharma para todos los empeñados en ir siempre un poquito más allá de sus límites :)


16 de noviembre de 2012 13:34

Comando Dharma dijo...

Queremos conseguir, atrapar, poseer, hacerlo nuestro, de nuestra medida.

Queremos pagar, con esfuerzo, con practica, con tiempo, con estudio... pues pagando dejamos patente que el Dharma es nuestro.

Queremos paz, satisfacción de lo conseguido, queremos ser héroes, sabios, maestros, para mostrarnos y ser algo especial, Monjes Bodhisatvas, santos, guias, maestros, salvadores.

Mostrar que nuestro linaje es auténtico, ser certificados, autentificados, amados, reconocidos.

Nada de eso pertenece al Dharma.

Cuando una gota de agua es arrojada al mar no posee al mar, no es poseida por el mar. Solo queda el mar.

Cuando una hombre es arrojado al Dharma, no posee el Dharma, no es poseido por el Dharma, solo queda el Dharma, que es todo y nada, que no se puede medir ni nombrar porque carece de límites.

Sho Gu



17 de noviembre de 2012 00:13

Siddharta dijo...

Nada está lejos en este preciso lugar, ni en este preciso instante.

Que més podria dir? Cada una d'aquestes paraules, d'aquestes frases son la Saviesa Suprema. Voldria comentar, pero no puc. Si es percep Allò, les paraules estan de més. Sinó es percep, cap paraula és suficient.

GASSHO.

17 de noviembre de 2012 01:28

Siddharta dijo...

Deixem-nos d’il•luminacions nocturnes i anem al gra. Toni, ja que ho proposes, intentaré fer l’esforç de comentar, pas a pas. Bon exercici, si senyor!

El Camino es simplemente el Tao. Aquello. El Camino de ninguna manera puede estar limitado ni a una ideología, ni a una cultura, ni a una práctica, ni a una forma intelectual o religiosa de interpretar la realidad. Ciertamente, por ejemplo, Jesús era un ser Iluminado, y ¿cual era su práctica? (y muchos otros, conocidos y desconocidos).

Pero el Camino es algo tan ÍNTIMO que nunca se aparta de uno. SIEMPRE empieza ahí donde se halla uno, ahora mismo. Nunca en otra parte, nunca en otro instante. Eternamente Aquí y Ahora.

I no sabria dir rés més.

Una abraçada.



 Siddharta dijo...
Y sobretodo, como dice Roberto, el koan de la propia vida. Sobretodo se trata de eso.
17 de noviembre de 2012 16:52
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Anónimo Evaristo dijo...
El Camino es, sencillamente, perfecto y todo lo impregna
¿Cómo puede estar condicionado a la práctica o a la iluminación?
La vida es, sencillamente, imperfecta e insegura.
No dejes de practiar y buscar la iluminación.

El Vehículo del Dharma es libre y sin trabas
¿Qué necesidad hay de un esfuerzo concienzudo?
La existencia es condicionada y llena de ataduras.
Esfuerzate como si tus cabellos estuvieran en llamas.

Ciertamente, el cuerpo íntegro va más allá del polvo del mundo
¿Quién puede creer que existen medios para sacudirlo y dejarlo limpio?
Es dificil caminar por el barro sin mancharte.
No pierdas la atención ni un solo instante.

El Camino nunca se aparta de uno, está donde uno está.
¿Por qué afanarse en pulirlo?
Andas perdido desde un tiempo sin principio
Trabaja duro para volver a casa.

Nada está lejos en este preciso lugar.
¿Qué sentido tiene ir practicar allá o acá?
Te encuentras lejos de tu propia naturaleza.
Indaga, busca y cuestiona hasta que la encuentres.


Me he permitido hacerle la contraparte a Dogen, no sin cierto vertigo, porque creo que estos versos necesitan de sus opuestos para decir-lo.
Seguro que en la obra de Dogen se puede encontrar algo, mucho mejor dicho, en este sentido.
Como bien nos recuerda Roberto Poveda, el Sutra del Loto lo dice sin confusión "la naturaleza de buda es inherente a todos los seres", pero en ese texto no leemos otra cosa que el esfuerzo infinito de todos los bodhisattvas por alcanzar la verdadera liberación.
17 de noviembre de 2012 23:59
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Blogger Ane Elexpe dijo...
Y qué bien me están viniendo todos estos comentarios y los que vengan.

Palabras como dedos señalando flores que no había visto. Preciosas.

Gracias.

Para que luego digan que el zen es árido!

Anónimo Anónimo dijo...
Sí hubiese leido este texto antes de haber hecho zazen no hubiese entendido nada. Ahora que he hecho zazen tampoco lo entiendo. Cuando lo leo no me sirve. Es más, casi me deprime. Es como si quien lo hubiese escrito me estubiese diciendo "es tan complicado...no es ni esto ni aquello, es todo y nada, un lio...da igual que hagas que no hagas, un azar...". El texto me hace pensar más y me deja cierta sensación de inalcanzable y por tanto me deja impotente. Creo que pensando Más no es el camino...así que seguiré con el zazen con el máximo de silencio posible.
Gasho,
CARLOS (del Dojo Zen Mataró)
18 de noviembre de 2012 18:35
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Blogger Roberto Poveda Anadón dijo...
Con frecuencia escuchamos decir, sobre todo entre practicantes del soto zen occidentales, que la confrontación con los textos clásicos, no es necesaria. Esta afirmación es, por lo menos, curiosa. Es como si alguien dijese que practica el cristianismo y al mismo tiempo desconociera la biblia y se vanagloriase de no leerla. Es evidente que ser un buen cristiano no consiste en ser alguien cargado de teológica erudición, pues en caso contrario deberíamos llegar a la conclusión de que el Vaticano es un nido de santos, cuando todos sabemos, y la prensa desvela de vez en cuando, que es más bien un nido de víboras, sino que lo importante para ser buen cristiano es practicar lo que Cristo practicó y promulgó; pero eso no quiere decir no leer la biblia, sino usarla como el medio elegido (para quién elija ese medio, esa vía, claro está) para confrontar con su vida. Es decir usar el texto religioso como una caja de resonancia; si el sonido de nuestra vida resuena con el sonido del texto, es que estamos en la misma frecuencia, si no, no, y hay que investigar por qué.

Este error, en el caso del budismo zen occidental, carente de una tradición previa de la que pudiésemos haber ido asimilando sus referencias conceptuales, por así decir como por ósmosis, es especialmente peligroso pues amenaza con confundir el budismo zen, y el budismo a secas, con una técnica terapéutica o con una oferta más, orientada al bienestar espiritual o a la auto-mejora, como ya en muchos caso se puede apreciar que está sucediendo.

Vanagloriarse del propio analfabetismo espiritual, sin propósito alguno de ir enmendado este analfabetismo, en la medida que nos sea posible, es abrir de par en par las puertas a la ignorancia, a la ilusión, es decir a aquellos factores que precisamente nos separan del despertar, por lo menos tal y como lo plantearon Buda y Dogen (pues también existe el despertar, la iluminación, en otras tradiciones, solo que allí quiere decir una cosa completamente diferente).

De esta forma, en vez de practicar realmente en la dirección señalada por Buda y que después alcanzará uno de sus mayores puntos de depuración con el Mahayana, y en particular con Dogen, lo que practicaremos no será otra cosa que el fruto de nuestros deseos y de nuestros rechazos, de nuestra imaginación, de nuestro capricho. Es decir algo que en vez de apuntar a procurar a nuestro ego cada vez una mayor transparencia y levedad, lo refuerce y lo atrinchere.

El origen de este malentendido, por lo menos en Europa, probablemente encuentre sus raíces en el modo y a través de la persona en que esta práctica llego y se difundió aquí, entre nosotros. De aquellas lluvias vinieron estos lodos, y hoy en día vemos como con frecuencia se confunde estudiar, practicar y difundir el dharma con hacer proselitismo.

Cuando comencé a practicar zazen recuerdo que leía cada día el Fukanzazengi, para mi, en privado, resultándome extraño al principio -no tanto por su dificultad, sino por las limitaciones derivadas de las expectativas de mi ego-, cuando realmente se trata de uno de los textos más sencillos y directos de Dogen. No hay que olvidar que su titulo es precisamente una invitación universal a la práctica, escrita a la llegada de Dogen a Japón y dirigida a un laico, es decir que se trata de un obra para todos y puesta en palabras comprensibles por cualquier persona con una mínima educación budista de su época. Aunque nosotros, que estamos carentes de aquella educación, hemos sin embargo de realizar un poquito más de esfuerzo :( , esfuerzo que por supuesto incluirá zazen cotidiano, pero no solo.

Si ese esfuerzo en abandonar cuerpo y mente, no pasa también por esforzarnos con nuestro cuerpo y nuestra mente (por ejemplo si creemos que debemos de poner en juego nuestro cuerpo , pero no nuestra mente [reflexiones/pensamientos/emociones]; o bien si creemos lo contrario, que es suficiente con poner en juego solo la mente, pero que no es necesario el cuerpo) entonces tal vez sea que el camino propuesto por Dogen no es el nuestro.
20 de noviembre de 2012 17:07

14 comentarios:

Roberto Poveda Anadón dijo...

Seguir sinceramente la vía del Buda no quiere decir imitar una forma externa o memorizar unos saberes externos a nosotros mismos. La vía del Buda tiene como punto de partida la propia vida, uno mismo, una pregunta intima, y su meta no puede ser otra que la propia vida. En estas primeras palabras del Fukanzazengi, Dogen, formado en la escuela Tendai y, por tanto, profundo conocedor del sutra del loto, en el que se afirma que la naturaleza de Buda es inherente a todos los seres, nos dice cual fue su propia pregunta: ¿Porqué es necesario practicar, si en el fondo somos ya todos budas?

En el fondo creo que en estas líneas Dogen nos invita, no a que le imitemos, a que adoptemos su propia pregunta como si fuera la nuestra (lo cual no sería más que recrear una pantomima, una ilusión, acrecentando nuestra ignorancia), sino a que indagemos, de verdad, cual es nuestra propia pregunta, qué es lo que, más allá de cualquier ensoñación o fascinación, externa o interna, nos ha llevado a iniciar el camino (suponiendo que lo hayamos iniciado), es decir a que sinceramente nos planteemos cual es el koan de nuestra propia vida.

Roberto Poveda Anadón dijo...

Se me olvidó algo, felicitar al Comando por su propuesta al invitarnos a leer y a reflexionar detenidamente, frase por frase, sobre un "texto clasico" como es el Fukanzazengi. Creo que en esta época, en que los seguidores del budismo zen -y puede que no solo en occidente sino también en oriente- con frecuencia y con razón podemos sentirnos un tanto huerfanos de referentes verdaderos, esta propuesta es enormemente pertinente. Gracias.

Xaro La dijo...

Fácil de sentir, difícil poner en palabras...

Se me ocurre la frase de Sergi
"el paso camina"
el camino es perfecto y acallado el polvo del mundo sin duda se llega justo al lugar en que uno siempre ha estado
Bendita Luz

Un abrazo

Delia dijo...

Precioso texto, valiosa invitación, y muy apreciado el aporte de Roberto Poveda Anadón y Xaro La. Gracias, un abrazo.

Ane Elexpe dijo...

Vale, conceptualmente lo entiendo e incluso de vez en cuando, en cortos destellos realmente geniales, podría haberlo dicho yo misma. Pero ¿cómo fue posible que cayeran en esos momentos algunos de los velos que me cubren afeando lo que de natural es puro y perfecto?

No me queda más remedio que practicar el desaprendizaje y, llegados a este punto, casi me da igual una que otra forma pero para mí es obligatoria la práctica de barrer lo que sobra, lo añadido, de quedarme “en cuadro”, por decantar y dejar que se pose en su sitio la programación mental que, naturalmente y con buenas y malas intenciones (como vuelve a ser natural), implantaron en mi infancia y ver qué pasa. Por recuperar la mirada original, más y más inclusiva hasta que incluye todo y no hay nada fuera porque fuera y dentro han dejado de ser enemigos ficticios que mantienen a sangre y fuego sus fronteras.

Grandes momentos certificados después de sucedidos (porque estas cosas se analizan siempre a posteriori), con la ayuda de la práctica y del estudio de lo que tantos, y de tantas formas Tradicionales, se esforzaron en transmitir con palabras lo que pudieron y como buenamente pudieron.

Un saludo, Comando, realmente iba haciendo falta que alguien facilitara estos intercambios. Y un abrazo en el Dharma para todos los empeñados en ir siempre un poquito más allá de sus límites :)

Comando Dharma dijo...

Queremos conseguir, atrapar, poseer, hacerlo nuestro, de nuestra medida.

Queremos pagar, con esfuerzo, con practica, con tiempo, con estudio... pues pagando dejamos patente que el Dharma es nuestro.

Queremos paz, satisfacción de lo conseguido, queremos ser héroes, sabios, maestros, para mostrarnos y ser algo especial, Monjes Bodhisatvas, santos, guias, maestros, salvadores.

Mostrar que nuestro linaje es auténtico, ser certificados, autentificados, amados, reconocidos.

Nada de eso pertenece al Dharma.

Cuando una gota de agua es arrojada al mar no posee al mar, no es poseida por el mar. Solo queda el mar.

Cuando una hombre es arrojado al Dharma, no posee el Dharma, no es poseido por el Dharma, solo queda el Dharma, que es todo y nada, que no se puede medir ni nombrar porque carece de límites.

Sho Gu

Siddharta dijo...

Nada está lejos en este preciso lugar, ni en este preciso instante.

Que més podria dir? Cada una d'aquestes paraules, d'aquestes frases son la Saviesa Suprema. Voldria comentar, pero no puc. Si es percep Allò, les paraules estan de més. Sinó es percep, cap paraula és suficient.

GASSHO.

Siddharta dijo...

Deixem-nos d’il•luminacions nocturnes i anem al gra. Toni, ja que ho proposes, intentaré fer l’esforç de comentar, pas a pas. Bon exercici, si senyor!

El Camino es simplemente el Tao. Aquello. El Camino de ninguna manera puede estar limitado ni a una ideología, ni a una cultura, ni a una práctica, ni a una forma intelectual o religiosa de interpretar la realidad. Ciertamente, por ejemplo, Jesús era un ser Iluminado, y ¿cual era su práctica? (y muchos otros, conocidos y desconocidos).

Pero el Camino es algo tan ÍNTIMO que nunca se aparta de uno. SIEMPRE empieza ahí donde se halla uno, ahora mismo. Nunca en otra parte, nunca en otro instante. Eternamente Aquí y Ahora.

I no sabria dir rés més.

Una abraçada.

Siddharta dijo...

Y sobretodo, como dice Roberto, el koan de la propia vida. Sobretodo se trata de eso.

Evaristo dijo...

El Camino es, sencillamente, perfecto y todo lo impregna
¿Cómo puede estar condicionado a la práctica o a la iluminación?
La vida es, sencillamente, imperfecta e insegura.
No dejes de practiar y buscar la iluminación.
El Vehículo del Dharma es libre y sin trabas
¿Qué necesidad hay de un esfuerzo concienzudo?
La existencia es condicionada y llena de ataduras.
Esfuerzate como si tus cabellos estuvieran en llamas.
Ciertamente, el cuerpo íntegro va más allá del polvo del mundo
¿Quién puede creer que existen medios para sacudirlo y dejarlo limpio?
Es dificil caminar por el barro sin mancharte.
No pierdas la atención ni un solo instante.
El Camino nunca se aparta de uno, está donde uno está.
¿Por qué afanarse en pulirlo?
Andas perdido desde un tiempo sin principio
Trabaja duro para volver a casa.
Nada está lejos en este preciso lugar.
¿Qué sentido tiene ir practicar allá o acá?
Te encuentras lejos de tu propia naturaleza.
Indaga, busca y cuestiona hasta que la encuentres.

Me he permitido hacerle la contraparte a Dogen, no sin cierto vertigo, porque creo que estos versos necesitan de sus opuestos para decir-lo.
Seguro que en la obra de Dogen se puede encontrar algo, mucho mejor dicho, en este sentido.
Como bien nos recuerda Roberto Poveda, el Sutra del Loto lo dice sin confusión "la naturaleza de buda es inherente a todos los seres", pero en ese texto no leemos otra cosa que el esfuerzo infinito de todos los bodhisattvas por alcanzar la verdadera liberación.

Ane Elexpe dijo...

Y qué bien me están viniendo todos estos comentarios y los que vengan.

Palabras como dedos señalando flores que no había visto. Preciosas.

Gracias.

Para que luego digan que el zen es árido!

Anónimo dijo...

Sí hubiese leido este texto antes de haber hecho zazen no hubiese entendido nada. Ahora que he hecho zazen tampoco lo entiendo. Cuando lo leo no me sirve. Es más, casi me deprime. Es como si quien lo hubiese escrito me estubiese diciendo "es tan complicado...no es ni esto ni aquello, es todo y nada, un lio...da igual que hagas que no hagas, un azar...". El texto me hace pensar más y me deja cierta sensación de inalcanzable y por tanto me deja impotente. Creo que pensando Más no es el camino...así que seguiré con el zazen con el máximo de silencio posible.
Gasho,
CARLOS (del Dojo Zen Mataró)

Roberto Poveda Anadón dijo...

Con frecuencia escuchamos decir, sobre todo entre practicantes del soto zen occidentales, que la confrontación con los textos clásicos, no es necesaria. Esta afirmación es, por lo menos, curiosa. Es como si alguien dijese que practica el cristianismo y al mismo tiempo desconociera la biblia y se vanagloriase de no leerla. Es evidente que ser un buen cristiano no consiste en ser alguien cargado de teológica erudición, pues en caso contrario deberíamos llegar a la conclusión de que el Vaticano es un nido de santos, cuando todos sabemos, y la prensa desvela de vez en cuando, que es más bien un nido de víboras, sino que lo importante para ser buen cristiano es practicar lo que Cristo practicó y promulgó; pero eso no quiere decir no leer la biblia, sino usarla como el medio elegido (para quién elija ese medio, esa vía, claro está) para confrontar con su vida. Es decir usar el texto religioso como una caja de resonancia; si el sonido de nuestra vida resuena con el sonido del texto, es que estamos en la misma frecuencia, si no, no, y hay que investigar por qué.

Este error, en el caso del budismo zen occidental, carente de una tradición previa de la que pudiésemos haber ido asimilando sus referencias conceptuales, por así decir como por ósmosis, es especialmente peligroso pues amenaza con confundir el budismo zen, y el budismo a secas, con una técnica terapéutica o con una oferta más, orientada al bienestar espiritual o a la auto-mejora, como ya en muchos caso se puede apreciar que está sucediendo.

Vanagloriarse del propio analfabetismo espiritual, sin propósito alguno de ir enmendado este analfabetismo, en la medida que nos sea posible, es abrir de par en par las puertas a la ignorancia, a la ilusión, es decir a aquellos factores que precisamente nos separan del despertar, por lo menos tal y como lo plantearon Buda y Dogen (pues también existe el despertar, la iluminación, en otras tradiciones, solo que allí quiere decir una cosa completamente diferente).

De esta forma, en vez de practicar realmente en la dirección señalada por Buda y que después alcanzará uno de sus mayores puntos de depuración con el Mahayana, y en particular con Dogen, lo que practicaremos no será otra cosa que el fruto de nuestros deseos y de nuestros rechazos, de nuestra imaginación, de nuestro capricho. Es decir algo que en vez de apuntar a procurar a nuestro ego cada vez una mayor transparencia y levedad, lo refuerce y lo atrinchere.

El origen de este malentendido, por lo menos en Europa, probablemente encuentre sus raíces en el modo y a través de la persona en que esta práctica llego y se difundió aquí, entre nosotros. De aquellas lluvias vinieron estos lodos, y hoy en día vemos como con frecuencia se confunde estudiar, practicar y difundir el dharma con hacer proselitismo.

Cuando comencé a practicar zazen recuerdo que leía cada día el Fukanzazengi, para mi, en privado, resultándome extraño al principio -no tanto por su dificultad, sino por las limitaciones derivadas de las expectativas de mi ego-, cuando realmente se trata de uno de los textos más sencillos y directos de Dogen. No hay que olvidar que su titulo es precisamente una invitación universal a la práctica, escrita a la llegada de Dogen a Japón y dirigida a un laico, es decir que se trata de un obra para todos y puesta en palabras comprensibles por cualquier persona con una mínima educación budista de su época. Aunque nosotros, que estamos carentes de aquella educación, hemos sin embargo de realizar un poquito más de esfuerzo :( , esfuerzo que por supuesto incluirá zazen cotidiano, pero no solo.

Si ese esfuerzo en abandonar cuerpo y mente, no pasa también por esforzarnos con nuestro cuerpo y nuestra mente (por ejemplo si creemos que debemos de poner en juego nuestro cuerpo , pero no nuestra mente [reflexiones/pensamientos/emociones]; o bien si creemos lo contrario, que es suficiente con poner en juego solo la mente, pero que no es necesario el cuerpo) entonces tal vez sea que el camino propuesto por Dogen no es el nuestro.

Siddharta dijo...

Y con Toni vimos lo siguiente. El oleaje del mar mueve las aguas cerca de la superficie. Conforme vas a mayor profundidad la agitación se atenúa y acaba por desaparecer del todo a cierta profundidad. Entonces, lo que se puede decir a cierto nivel, y es cierto a ese nivel, no lo es a otro. La realidad tiene múltiples niveles, múltiples capas. El zen trata de saltar más allá de esas capas, percibir el océano en toda su profundidad.