lunes, 18 de febrero de 2013

plantas...



Un buén día, animado por un ataque de amor por la naturaleza, fuí a la floristería de la esquina y me compré una planta.
Nada acostumbrado a cuidar plantas, la coloqué en un lugar en el que quedaba bién con la decoración de mi casa.

A los pocos días me di cuenta de que la hojas se ponian amarillas y comenzé a preocuparme por ella.

Pensé que le faltaba agua, y comencé a regarla abundantemente, fué a peor.
Pensé que le faltaba alimento y comencé a abonar la tierra regularmente, fué a peor.
Pensé que le faltaba espacio le cambié la maceta y fué a peor.
Pensé que le faltaban buenas vibraciones, le puse música de Mozart, fué a peor,
Pensé que le faltaba cariño, comencé a hablar con ella, fué a peor.

Desesperado, volví a la floristería para que me aconsejaran, el empleado de la tienda era una persona amable y despistada.

Después de hacerme algunas preguntas, me dijo:

Cada cosa tiene su lugar, ese lugar es el que le permite ser en una danza de dones con el Universo.

Coloca la planta en el lugar que le corresponde y mágicamente, sin hacer nada más, sin esperar nada, desarrollará su verdadero ser.

Todo fué a mejor.

Sho Gu


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Cual es el lugar que nos corresponde a cada uno en este universo? ¿No es aqui, este mismo en el que estamos vivos, respirando?

Xaro La dijo...

También me ha pasado muchas veces, al final he optado por preguntar a la planta...

Un abrazo