jueves, 27 de junio de 2013

un nuevo miembro del Dojo

Ya no servía para nada, viejo, con las marcas del tiempo en sus costillas, olvidado, lo habían dado por inutil pues la sequedad de su cuerpo hacia que no pudiera retener ningún líquido.

Pero sus innumerables vida le llevaron al  Dojo Zen http://zenmataro.com/, el lugar mágico donde no juzgamos a nadie, donde tenemos una fé inquebrantable en la naturaleza original de personas y cosas.

 fué así como siguiendo la transmisión que nos ha sido dada, lo desmontamos, lo limpiamos, lo volvimos a montar, le pusimos unos buenos refuerzos donde los necesitaba lo pulimos concienzudamente y le dimos unas manos de aceite especial para madera.

Lo mejor de lo mejor de nuestra experiencia, de nuestras habilidades, de nuestro trabajo, de nuestra vida.



ya estaba listo para recibir una nueva sensibilidad, una nueva voz, un nuevo nombre.

Preparamos la piel de vaca, la mojamos para que fuera ductil y maleable, para poder encajarla en su boca, la centramos y la trabajamos para poder tensarla, pasada una semana, la volvimos a humedecer y a tensar, la remachamos con esos clavos para tapicerias, y dejamos otra semana de secado.

Volvimos a repetir toda la operación para la otra boca.


Nuestro Dojo es un pozo sin fondo y nada sagrado, contamos con personas excepcionales en espíritu , esfuerzo y habilidades. Xus de "el zen de las cosas" http://zenofthings.com/ le construyo un buén asiento a este dios del trueno.
















Curiosamente la palabra Taiko con la que se nombra a este tipo de tambores, es igual a la palabra con que se nombra a los monjes antigüos.

Hemos seguido el mismo proceso que ha usado Zazen para con nosotros, fe, trabajo, sensibilidad, limpiar, pulir desmontar, montar y encontrar una voz propia.

Damos las gracias a nuestros maestros internautas por compartir su saber sobre la fabricación de Taikos.

http://taikoforum.com/taikowiki/index.php?title=Drumbuilding_Manual

Para un Dojo Zen no hay nada imposible....

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