sábado, 31 de agosto de 2013

todo a zen. miguel de molinos

TODO A ZEN / COMANDO DHARMA

Cuando Toni me habló de colaborar en la página de comando, me refirió que buscaba referencias al zen pero a través de cualquier tipo de obra, no era necesario que fueran escritos orientales: unas frases de Henry Miller podían contener toda la riqueza vivencial de nuestra práctica.
Yo estoy especialmente interesada en el rastreo de  esos puentes que vinculan la tradicción occidental con la oriental. Esas similitudes son fáciles de encontrar en la filosofía griega.Los contactos quedan patentes si pensamos en la influencia de los órficos en los pitagóricos con su defensa de la transmigración del alma-  que más tarde adopta Platón-, así como sus teorías de  las vibraciones que producen las órbitas de los planetas y que, como el herrero que se acostumbra a los golpes de su yunque, ya no oímos....El absoluto parecido entre Heráclito y el taoismo- qué felicidad me produjo, son pocos los textos conservados del "Oscuro", ampliaron mi deleite por el filósofo que más aprecio, cuya sentencia de partida es "Todo fluye"... La posible visita a Oriente- aunque no demostrada- de Platón y los claros paralelismos entre su teoría política y la de Confucio ( la virtud como armonía entre las partes, Rafu hablaba de ella este ango "suavidad").... La idea del vacío de los atomistas y del vacío oriental.... Cómo extrañarse a su vez, si todas las filosofías se originan en un mismo momento en el tiempo. Las ideas materializándose.....diría el de "las anchas espaldas" (Platón es un mote que viene de omó-plato).
Pero cómo iba a esperar encontrarme un paralelismo tal en un místico español del s. XVII, apenas conocido Miguel de Molinos, defensor del "quietismo", un camino para alcanzar una experiencia radical de la divinidad, una vía espiritual orientada al abandono de uno mismo para abrir paso a la inundación de la divinidad que anega esa ausencia, y del que no adjuró, a pesar de ser condenado a caden perpetua y morir en prisión torturado por la "Santísisima" Inquisición. Sorpresa descomunal.
Su obra más conocida "Guía espiritual" –cuya primera edición es de 1675–, de significativo subtítulo: "Que desembaraza al alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplación y el rico tesoro de la interior paz". El éxito de la Guía espiritual es enorme en su momento, se traduce  a varios idiomas... A estas alturas la razón de su desconocimiento está servida: no entraba dentro de la ortodoxia católica del momento y pusieron todo tipo de trabas para su divulgación, cerrándose un círculo de silencio en torno a Molinos: el silencio con el que se cubre la disidencia religiosa.

 LA MISTICA HETERODOXA DE MIGUEL DE MOLINOS

Para explicar los motivos, tomo como fuente extractos del maravilloso artículo de Albert Rivas: La mística heterodoxa de Miguel de Molinos.

El Ciervo. Revista de pensamiento y cultura, año 45, núm. 549 (diciembre 1996), p.27-30 :
"La palabra clave en ese subtítulo y, a la postre, clave en la polémica teológica que conducirá al proceso inquisitorial es el término "contemplación". Pues Molinos se adhiere con ella a la tradición espiritual mística, la misma que siguieron Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz( menos mal que pertenecieron al menos a una centuria anterior y quedaron a salvo de las condenas inquisitoriales). La contemplación designa a la vez dos vertientes: por una parte, el objetivo de la unión mística, y, por otra, el método para alcanzarla. En ese método los conceptos preferidos de Molinos son la aniquilación , el recogimiento, la muerte mística, la oración de quietud; en fin, la suspensión de la palabra, del entendimiento. Pues bien, esa contemplación es la que cae bajo la sospecha teológica.
El origen de esa sospecha debe buscarse en la confrontación entre dos estilos de espiritualidad: los que hallaríamos tras la reivindicación de dos conceptos distintos, el de la contemplación y el de la meditación. El primero pone el acento en el silencio, en la ausencia de concepto; el segundo enfatiza una vía básicamente discursiva. Y paralela a esa confrontación es la polémica sobre la llamada oración mental, que consistía también en la eliminación de la palabra tanto exterior como interior; es la que Molinos llama oración de quietud. Frente a ésta, la opinión más ortodoxa defiende la tradicional oración vocal.
No es casual que, en ese clima previo de denuncia y persecución de los practicantes de la oración mental, la crítica a Molinos parta en esas fechas de algunos miembros de la Compañía de Jesús, pues los jesuitas, en aquel contexto histórico, venían a representar el estilo de la espiritualidad discursiva, la defensa de la meditación.

Y finalmente es la ocasión perdida de una comprensión más universalista de la experiencia mística y religiosa. Pues una propuesta como la de Molinos sugiere también las similitudes con lo modos de la aproximación al Absoluto en las tradiciones religiosas orientales y sus técnicas acentrales de meditación. No es casual, por ejemplo, que el francés Bayle –considerado un antecedente de la Ilustración– realice una descalificación del pensamiento oriental sobre la base de homologarlo al quietismo. La ecuación ‘pensamiento oriental = quietismo’ será un tópico repetido; y su reiteración encarna otra de las ignorancias crónicas de la modernidad occidental, la ignorancia de Oriente".

             


Guía espiritual
Libro tercero, capítulo xx. 







Enséñase cómo la nada es el atajo para alcanzar la pureza del alma, la perfecta contemplación y el rico tesoro de la interior paz.

 
“191.- Por el camino de la nada te has de llegar a perder en Dios, que es el último grado de la perfección, y si así te sabes perder, serás dichosa, te ganarás y te acertarás a hallar. En esta oficina de la nada se fabrica la sencillez, se halla el interior e infuso recogimiento; se alcanza la quietud y se limpia el corazón de todo tipo de imperfección. ¡Oh, qué tesoro descubrirás si haces en la nada tu morada! Y si te entras en el centro de la nada, en nada te mezclarás por afuera (escalón en donde tropiezan infinitas almas), sino solamente en aquello que por oficio te toca. 

192.- Si te estás encerrada en la nada, adonde no llegan los golpes de las adversidades, nada te dará pena, nada te inquietará. Por aquí has de llegar al señorío de ti misma, porque sólo en la nada reina el perfecto y verdadero dominio. Con el escudo de la nada vencerás las vehementes tentaciones y terribles sugestiones del envidioso enemigo.

193. - Conociendo que eres nada, que puedes nada y que vales nada, abrazarás con quietud las pasivas sequedades, tolerarás las horribles desolaciones, sufrirás los espirituales martirios e interiores tormentos. Por medio de esa nada has de morir en ti misma de muchas maneras, en todos tiempos y a todas horas. Y cuanto más fueres muriendo, tanto más te irás profundando en tu miseria y bajeza; y tanto más te irá el Señor elevando, y a sí mismo uniendo.

194.-¿Quién ha de despertar al alma de aquel dulce y sabroso sueño, si se duerme en la nada? Por aquí llegó David sin saberlo a la perfecta aniquilación. "Fui devuelto a la nada y no lo supe". (Salmo 72). Estándote en la nada, cerrarás la puerta a todo lo que no es Dios; te retirarás aun de ti misma y caminarás a aquella interior soledad a donde el divino Esposo habla al corazón de su Esposa, enseñándola la alta y divina sabiduría. Ahógate en esa nada y hallarás en ella sagrado asilo para cualquier tormenta.

195.- Por este camino has de volver al estado dichoso de la inocencia, que perdieron nuestros primeros padres. Por esta puerta has de entrar a la tierra feliz de los vivientes, donde hallarás el sumo bien, la latitud de la caridad, la belleza de la justicia, la derecha línea de equidad y rectitud y, en suma, toda la perfección. Últimamente no mires nada, no desees nada, no quieras nada, no solicites saber nada, y en todo vivirá tu alma con quietud y gozo descansada. Este es el camino para alcanzar la pureza del alma, la perfecta contemplación y la interior paz. Camina, camina por esta senda segura y procura en esa nada sumergirte, perderte y abismarte si quieres aniquilarte, unirte y transformarte.”
(Texto de Miguel de Molinos editado por J. A. Valente, Ensayo sobre Miguel de Molinos, Barcelona , 1974)

1 comentario:

Antonio dijo...

Comparto totalmente contigo tu interés por De Molinos. Cada pocas líneas una pepita de oro.
Hace tiempo publicamos en zennavarra una referencia al mismo.
Gracias por traérnoslo.