miércoles, 16 de octubre de 2013

pobreza de espíritu



De niño escuchaba historias de la boca de mi padre y de mis abuelos, contaban que después de la guerra en los hogares pobres, cuando llegaba el padre con el dinero de la semana, hacian pequeños montones y repartian: esto para el pan, esto para pagar el alquiler, esto para los alimentos y así hasta que se acababan los dineros.

Todo lo que llegaba a la casa era observado, pensado, conservado, reparado una y mil veces.
Tratado y usado con respeto y cariño, pues ellos sabían que aquello era un tesoro.

Así con este espíritu practicamos en el Dojo, con ese espíritu preparamos las seshines, acogemos a los llegados, a los recientes y a los viejos hermanos en el Dharma.

Creemos que esto no es nada especial ni extraordinario sino la única manera de tratar, las cosas, los alimentos,la naturaleza, las personas, los debutantes, los antiguos, los maestros.... Budha así lo enseñó.

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