lunes, 23 de diciembre de 2013

plenitud





Los dedos teclean 
a ritmo de las notas 
de Chet Baker.
Las palabras jugetonas 
brotan por sí solas
entonando en su conjunto 
una extraña melodía.

Ya no sé de donde llega
 la música 
a mis oídos.
Estoy escuchando las voces 
de los antiguos ecos 
que se despiertan 
desde las profundidades de la tierra.

Exhortaciones embriagadoras 
que insinuan un sentido 
más allá de las palabras, 
más acá de los gestos.

Mi reflejo me sonríe.
No hay preguntas
no hay respuestas.
Plenitud.

Tanawa

Tanawa

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