domingo, 19 de enero de 2014

San Budha

El 27 de Noviembre se celebra San Josafat (San Budha) según el santoral católico.
No creo que fuera promovido por un espíritu ecuménico, ni tan solo como una herramienta de marketing para evangelizar a los asiáticos, aunque si que se usó para ello.


Según la Wikipedia la narración tiene su origen en la historia de la conversión del príncipe hindú Siddharta Gautama en un iluminado o «buda», originada en un relato brahmánico del siglo VI a. C. en la India. El texto experimentó numerosas transformaciones a través de una versión maniquea turca del siglo III ddC y la traducción al árabe en Bagdad en el siglo VIII. Más tarde, entre los siglos VIII y IX se vertió a la lengua georgiana y griega, en la versión bizantina que dio origen a la latina de donde se difundió a todo el occidente europeo. Una traducción griega de San Eutimio del siglo X la introduce en el ámbito cristiano, añadido con materiales de la Biblia y los Santos Padres.
La versión griega originó dos traducciones latinas. De la primera, realizada en Constantinopla hacia 1048, arrancan dos compendios de gran popularidad: el incluido en el Speculum historiale (lib. XVI, cap. 1-64) de Vicente de Beauvais (1190-1264) y el de la Leyenda dorada (cap. 180), obra de Jacobo de la Vorágine (1230-1298). Tras estas transformaciones la obra adoptó la forma de un relato hagiográfico, hasta el punto de incluir a Barlaam, Josafat y al propio rey Avenir, padre de Josafat, en el santoral romano y en el ortodoxo.
En la Península la obra conoció versiones latinas, árabes y hebreas y también fue llevada a las lenguas romances castellana, catalana y portuguesa. En lengua castellana a los tres manuscritos conocidos (ms P 1877 Bibl. Univ. Salamanca, ms.G. 18017 Bibli. Nac. Madrid y ms. 1829 Bibli. Univ. Estrasburgo s XV) hay que sumar la traducción de ARce Soloerceno de 1608 o la de Fr. Baltasar de Santa Cruz de 1692 entre otras. En catalán véase El príncep i el monjo d'Abraham ben Semuel ha-evi ibn Hasday, traducción de una versión hebrea.

El argumento comienza con el nacimiento de Josafat, hijo único del rey Avenir al que ya acuciaba la carencia de heredero. Sin embargo un oráculo predice que el niño tendrá un reino más alto que el de Avenir, el de los cristianos, fe a la cual convertirá a su propio padre. Para evitarlo lo manda encerrar en un hermoso palacio, que le aislaría de todo contacto con la visión de la fealdad, vejez o enfermedad, que lo podrían conducir hacia las enseñanzas del cristianismo. Sin embargo, en una ocasión, Josafat sale de su palacio y conocerá a un enfermo, un leproso y un anciano que le harán reflexionar sobre la caducidad de las glorias mundanas. Por último se encuentra con el ermitaño Barlaam que, por medio de cuentos ejemplares (exempla), le instruye en la fe cristiana y logra su conversión mediante el bautismo. A partir de entonces deberá superar las pruebas que le impondrá su padre, consistentes en disputas teológicas y tentaciones, de las que saldrá victorioso, convirtiendo incluso a sus oponentes y por fin emprendiendo una vida eremita de penitencia. La historia de la conversión de Siddharta es así cristianizada y convertida en hagiografía. A pesar de ello, quedan rasgos del origen oriental, como el marco para la inserción de cuentos, que en este caso tiene su paralelo con el encierro del héroe en un palacio del Sendebar para evitar los funestos augurios que su padre recibe.

Según la Enciclopedia Católica Barlaam y Josafat son los personajes principales de una leyenda de la antigüedad cristiana, tema favorito de los escritores medievales. Sustancialmente, la historia es como sigue: Muchos habitantes de la India se habían convertido al cristianismo gracias al apóstol Sto. Tomás y llevaban una vida cristiana. En el siglo tercero o cuarto el rey Avenir (Abenner) persiguió a la Iglesia. Los astrólogos le habían anunciado que su hijo Josafat llegaría un día a ser cristiano. Para evitarlo mantuvo al príncipe encerrado. Pero a pesar de todas las precauciones, Barlaam, un ermitaño de Senaar se lo encontró y lo llevó a la verdadera fe. Avenir, entonces intentó pervertir a Josafat pero al no tener éxito, compartió el gobierno con él y más tarde él mismo se convirtió al cristianismo y abdicando del trono se hizo ermitaño. Josafat gobernó solo durante un tiempo, pero también renuncio al trono y se fue al desierto, encontró a su primer maestro Barlaam y pasó con él el resto de sus días llevando una vida santa. Algunos años después de su muerte, los cuerpos fueron llevados a la India. En su tumba sucedieron milagros muy conocidos.
Barlaam y Josafat entraron en el martirologio romano (27 de noviembre) y en el calendario griego (26 de agosto). En el siglo trece Vicente de Beauvais relata la historia en su "Speculum Historiale". También se halla resumida en la Leyenda Áurea de Santiago de Vorágine del mismo siglo.
La historia es una cristianización de una de las leyendas de Buda, como el nombre de Josafat parece indicar; el nombre sería una corrupción del Josafat original, a su vez corrompido desde el Persa Medio Budasif (Budsaif=Bodhisattva).
A pesar de ello tiene valor histórico puesto que contiene la "Apología " presentada por el filósofo ateniense Arístides al emperador Adriano (o Antonino Pío), El texto griego de la leyenda, escrito probablemente por un monje del monasterio de Sabas, cerca de Jerusalén a principios del siglo séptimo, fue publicado por primera vez por Boissonade en "Anecdota Graeca" (Paris, 1832), IV, y lo reproduce Migne, P.G., XCVI, entre las obras de Juan Damasceno. La leyenda, sin embargo no pudo ser obra del gran Damasceno, como demostró Zotemberg en "Notices sur le livre de Barlaam et Josaphat" (Paris, 1886) y Hammelein "Verhandl. des 7 interneat. Orientalisten Congresses", Semit. Section (Vienna, 1888).
Kechajoglos (Atenas, 1884) hizo otra edición griega. Y del original griego, F. Liebrecht (Münster, 1847) lo tradujo al alemán. En el siglo doce se hicieron traducciones al latín (Migne, P.L., LXXIII), que se usaron en casi toda Europa para las versiones en lenguas europeas, en prosa, en verso y en el teatro de milagros. Sobresale el épico alemán Rodolfo de Elms, en el siglo trece (Königsberg, 1818, y poco después en Leipzig). Desde el alemán se hicieron versiones en islandés y sueco en el siglo quince. En Manila apareció en lengua tagala y en el oriente existe en siríaco, árabe, etiópico, armenio y hebreo.





3 comentarios:

dijo...

Muy interesante, no tenía ni idea, gracias por el trabajo.

Siddharta dijo...

Jo tampoc no en tenia ni idea!

Anónimo dijo...

Es decir, que todo el parecido radica en cosas superficiales, por lo que la historia de Barlaam y Josafat es puramente cristiana, sin ninguna enseñanza budista en ella. O sea, que no existe san Buda, cosa que, por cierto, ya se sabía...