sábado, 15 de marzo de 2014

Komyozo Zanmai (Koun Ejo)




Koun Ejo 孤云懐奘 (1198-1280), fué discípulo y sucesor del Maestro Dogen

Komyozo Zanmai
El samadhi del granero de la gran sabiduría
Siento un profundo respeto, que nace desde lo más recóndito de mi compasión, por ustedes que continúan la práctica de zazen en el estado de espíritu que voy a describir:

Sin intentar obtener nada, sin ninguna meta; sin dejarse influir por vuestra inteligencia personal; sin mostrar suficiencia por la experiencia que han adquirido en el dojo.
Con toda la energía de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu, penetren totalmente en komyozo, sin dar vuelta hacia atrás para mirar el tiempo. 
No busquen el satori. 
No escuchen los fenómenos ilusorios (mayoi).
No detesten los pensamientos que aparecen, tampoco los amen, y, sobre todo, no los alimenten. 
De todas maneras, sea lo que sea, deben practicar la gran postura sentada aquí y ahora. 
Si no alimentan los pensamientos, estos no vendrán por sí mismos. 
Abandónense a la espiración y dejen que la inspiración venga en un armonioso ir y venir, no hay más que un zafu vacío bajo el cielo, soportando el peso de una llama. 
Si no esperan nada de lo que hacen, si no consideran cosa alguna, pueden cortar con todo, solamente por zazen.
Aunque las ochenta y cuatro mil ilusiones vayan y vengan, si no les dan importancia, si pueden abandonarlas a sí mismas, en ese momento, de cada uno de ellas, de una tras otra y de todas juntas, podrá surgir el maravilloso misterio del granero de la gran sabiduría.
No existe solamente el komyo del momento de zazen. 
También está aquel que, paso a paso, acto tras acto, os hacer ver progresivamente que cada fenómeno puede realizarse inmediata, automática, independientemente de vuestra inteligencia propia y de vuestros pensamientos personales. 
Tal es la verdadera y auténtica certificación que existe sin molestar la manifestación de komyo.
Es el poder espiritual del no actuar de la luz que se ilumina por sí misma. 
Este komyo es originariamente no sustancia, no existencia. 
Por ello, aunque muchos Budas lo realicen en este mundo, no son de este mundo. 
Y, estando en el nirvana, no están en el nirvana.
En el instante de vuestro nacimiento, komyo no existía. En el de vuestra muerte, no desaparecerá.
Desde el punto de vista de Buda, no aumenta. Desde el punto de vista de los sentidos, no disminuye.
Así como cuando tienen ilusiones o dudas, no pueden hacer la pregunta correcta, cuando tienen el satori no pueden expresarlo. 
En ningún momento consideren nada con vuestra conciencia personal.
Durante las veinticuatro horas del día, mantengan la calma y la gran tranquilidad de los muertos. No piensen en nada por ustedes mismos.
Así, al practicar la espiración y la inspiración, vuestra naturaleza profunda y vuestra naturaleza sensitiva, inconsciente y naturalmente, serán no saber, no comprensión.
Entonces, todo podrá volverse naturalmente calmo, esplendor de komyo, en la unidad del espíritu y del cuerpo. Por eso, cuando lo llamamos, debería responder rápidamente.
Un solo y mismo komyo armoniza en un todo a la gente del satori y la de las ilusiones.
Así, aunque se muevan, este movimiento no debería perturbarlos. 
De esta forma el bosque, las flores, las briznas de hierba, los animales, los seres humanos, todos los fenómenos (ya sean largos, cortos, cuadrados o redondos) podrán realizarse inmediata, automática, independientemente de vuestra inteligencia propia y de la acción personal de vuestro pensamiento.
No se apegen ni a las ropas ni al alimento ni a la casa. 
No sucumban al deseo sensual o al apego del amor que son prácticas animales. 
Inútil interrogar a los demás sobre komyo, pues su komyo no tiene utilidad alguna para ustedes.
En el origen, este samadhi es el santo dojo, el océano de todos los Budas. 
Es entonces el más grande y el más santo de todos los asientos transmitidos directamente de Buda en Buda a través de la santa práctica universal. 
Puesto que ahora son discípulos de Buda, deben hacer zazen tranquilamente en su zafu.
No se sienten en el zafú infernal, el zafú gaki, animal o asura, ni tampoco en el de los shomon o de los engaku.
Practiquen solamente shikantaza. 
No pierdan el tiempo. 
Es lo que se llama el auténtico espíritu del dojo, el verdadero komyo samadhi, el maravilloso y espléndido satori.
 
Este texto sólo debe ser leído por los verdaderos discípulos del Maestro Dogen, aquellos que están autorizados a entrar en su habitación.

Lo he escrito para mis compañeros de zazen, para que no haya puntos de vista erróneos, para perfeccionarme a mí mismo y para educar a los demás. 



Escrito por Ejo, bajo el reinado del emperador Gouta. Con el más profundo respeto, en el templo Eihei-ji el 28 de agosto de 1278.

1 comentario:

Peaton dijo...

!!Que belleza¡¡ En cuarenta lineas un millón de sutras.