sábado, 12 de abril de 2014

la idiotez de perseguir al Budha....



.....de tal manera, que el bandido Angulimala, aunque caminara tan rápido como le fuera posible, no podría alcanzar al Bienaventurado, el cual caminaba con su paso habitual.

Entonces, el bandido Angulimala pensó lo siguiente: “¡Esto es grandioso, es maravilloso! 

Antes, 
yo podía alcanzar hasta al más veloz elefante y capturarlo, 
podía alcanzar hasta al más veloz caballo y capturarlo, 
podía alcanzar hasta al más veloz carro y capturarlo, 
podía alcanzar hasta al más veloz ciervo y capturarlo, 
pero ahora, por más que esté caminando tan rápido como me sea posible, no puedo alcanzar a ese asceta, que  camina con su paso habitual.” 

Entonces, se paró y llamó al Bienaventurado: 
“¡Deténte, asceta!
  ¡Deténte, asceta!”
“ya estoy parado, Angulimala, 
deténte también tú”.

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