martes, 24 de junio de 2014

irreflexión


aquí y ahora,
en el Dojo,
en la intimidad,
a salvo de miradas indiscretas,
puedo ser sincero conmigo mismo
llevar hasta el final cada respiración
llevar hasta el final cada gesto
llevar hasta el final mi existencia.

La práctica que realizo, cada vez me exige más, no se conforma con que vaya al Dojo, con que medite, con que estudie los principios budistas, esa práctica exige que le entregue toda mi vida.
esa práctica se ha ido extendiendo como una mancha de aceite e irá extendiéndose hasta cubrirlo todo, ese es mi voto de monje.

Cuando digo práctica me refiero sobre todo a trabajár para el bién de todos los seres sensibles, con zazen, mushotoku, trabajo, gassho, sanpai, genmai (a poder ser la que transmitió Deshimaru), estudio, impermanencia, siguiendo el ejemplo de mis Maestros, Patriarcas y Budhas, eso es lo primero y lo único, para mi eso es toda la tradición.

Todo lo que se refiere al mantenimiento de una escuela/iglesia budista, de una tradición Japonesa, lo respeto (sobre todo para no distraerme con falsos debates), pero podría prescindir de ellos.

Toni Gyo Ko Hernández.