domingo, 31 de agosto de 2014

la frescura de la impermanencia


pienso en el Dojo.....en la comunidad de los buscadores del Camino, pienso en los difíciles y románticos comienzos, alquilando salas (por horas) en tiendas, en consultas....
cuando íbamos con el Budha, el Altar, la Campana y los Zafus, en la parte trasera del coche, hacia lo desconocido.

....era facil mantener la frescura, porque estábamos instalados en la impermanencia.....esa linea delgada que separa el existir del no existir.

el Dojo no era una sala, el Dojo era el espíritu de ofrecer nuestro Zazen, nuestra práctica a quién quisiera compartirla con nosotros.....

apenas nuestro Zazen..... porque monjes sin experiencia, solo podíamos ofrecer un cuerpo/mente postrado en Sanpai ante el Altar y la posibilidad de practicar Shikantaza.

pasan los años, todo parece adquirir una apariencia de estabilidad, uno se confia, puede entrar en el sueño plácido de "la nave va", este es el momento de retomar el espíritu puro de los primeros pasos, de transmitir a los nuevos ese espíritu pionero, esa alegria, ese compromiso "loco" y "fresco", ese Zazen en la  impermanencia en la que sin duda estamos instalados.

Toni Gyo Ko Hernández.

No hay comentarios: