domingo, 12 de junio de 2016

que nadie duerma!!!!



Que nadie duerma - Giacomo Puccini
dall'opera "Turandot"

El príncipe desconocido
¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza.
Mas mi misterio está encerrado en mí,
Mi nombre nadie lo sabrá. No, no
Sobre tu boca lo diré
(Puccini: Sólo cuando la luz brille)
Cuando la luz brille
(Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo diré!)
Y mi beso derretirá el silencio
que te hace mía.

Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

El príncipe desconocido
¡Disípate, oh noche!
¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba, venceré!
¡Venceré!
¡Venceré!

martes, 24 de noviembre de 2015

ikkyu devorando...



Ikkyu devorando al monje
Y escupiendo la cáscara

Asi,
Sin más

todo el karma al karajo
al carajo

concentrado
en cada error

todo cambia de una manera pasmosa

lo que hoy era sexo
hoy es pura aridez

lo que hoy eran los locos del chan
hoy es puro silencio

lo que hoy eran risas
hoy es pura angustia

lo que hoy era todo el dia
ahora es pura soledad

 Ikkyu se ha comido al monje
y ha escupido la cáscara

roto el fondo del balde
toda la luna
tirada por el suelo.


Sho Gu

domingo, 22 de noviembre de 2015

hijos del unierso



Discurso de Nelson Mandela como Presidente Electo de Sudáfrica (1994)

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.