miércoles, 26 de agosto de 2009

Salir por la ventana


8:30 h de la mañana y empieza el kyosaku a repartir “compasión”.

Tzas, tzas. Castaña tras castaña.

Las piernas empiezan a resultar un estorbo, el cuello parece querer introducirse dolorosamente en mi cabeza. Acabo de empezar el día y esto ya es un suplicio. Olor a incienso, pies y tradición vieja.

Tzas, tzas. Gemidos ahogados y respiraciones profundas. Zazen a tumba abierta.

Y de repente, por la ventana entra lo inesperado: un soplo de aire fresco repleto de olor a bosque, yerba y huerta. Oigo a los pájaros, a las ramas y a las hojas de los árboles cantando. Siento la vida, huelo a comida y un gato se despereza.

Todo pasa afuera y yo aquí sufriendo.

Es la última vez, quiero dejarlo. Salir por la ventana. Mientras yo aquí me muero, la Vía se manifiesta afuera.

Acaba zazen y el viejo Buda me espera en la puerta:
“¿Cómo podrías encontrarme aquí afuera si antes en el Dojo no murieras?”

miércoles, 12 de agosto de 2009

árbol











El árbol
no va ni viene
no escoge sus compañías
le ofrece sombra, cobijo y alimento a cualquiera
no retiene a nadie

sigue escrupulosamente el ritmo de la naturaleza
desnudo en invierno
florecido en primavera
generoso en verano
abandonado en otoño

Su espíritu permanece en paz

Unido íntimamente a la tierra
lanzado tenazmente hacia la luz

Es libre.